Poemas de Robert Bly (1926)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Enero, 2021

La negra figura bajo el bote

Escuchamos frases: “Él me obligó a hacerlo”.
“Nunca quise esto”. El bote del niño es
empujado al mar y las corrientes de la marea
no tardan en guiarlo. Él se va a dormir.

Luego conoce a una mujer, se casa con ella a pesar
de que no quiere. “Fue la corriente”, dice.
Pero una figura negra y diminuta nada bajo el bote,
empujándolo. Ese hombre o dios labora toda la noche.

¿Y luego qué? Pasan los meses, los años, veinte años.
Mucha agua. El bote golpea la arena.
Es una isla: de esas donde viven los gigantes.
“No digas que no querías. Sólo prepárate”.

§

The Black Figure below The Boat*

We hear phrases: “He made me do it.”
“I never wanted that.” The boy’s boat gets
Pushed out on the sea, and before long the tidal
Currents guide it from beneath. He goes to sleep.

Then he meets a woman, and marries her even though
He doesn’t want to. He says, “It was the current.”
But some tiny black figure swims below the boat,
Pushing it. This man or god works all night.

Then what? Months go by, years, twenty years.
A lot of water. The boat hits gravel.
It’s an island—the kind where giants live.
“Don’t say you didn’t want it. Just get ready.”


Leyendo en una barca

Me sentía feliz de estar en esa barca, flotando
bajo hojas de roble que habían sido
esculpidas por la diestra luz.

Cuántas veces reí durante
la noche porque Ella
venía y se quedaba, o regresaba.

La barca se detuvo y yo desperté.
Pero las páginas seguían pasando. Salté
de regreso al libro y me puse al corriente.

No sentía dolor ni hambre,
amigo, me sentía vivo, durmiendo,
y todo ese tiempo leyendo un libro.

§

Reading in a Boat*

I was glad to be in that boat, floating
Under oak leaves that had been
Carved by crafty light.

How many times during the night
I laughed, because She
Came near, and stayed, or returned.

The boat stopped, and I woke.
But the pages kept turning. I jumped
Back in the book, and caught up.

I was not in pain, not hungry,
Friend, I was alive, sleeping,
And all that time reading a book.


El gato en la cocina

¿Has escuchado del niño que caminó junto
al agua negra? No diré mucho más.
Esperemos unos cuantos años. Quería que entraran en ella.
A veces un hombre camina junto a una laguna y una mano
sale de repente para jalarlo hacia dentro.
No había una intención,
precisamente. La laguna se sentía sola o necesitaba
calcio, los huesos servían. ¿Entonces qué ocurrió?
Era un poco como el viento nocturno, que es suave
y se mueve con lentitud, suspirando como una anciana
en su cocina a altas horas de la noche, moviendo sartenes,
encendiendo el fuego, preparando algo de comer para el gato.

§

The Cat in the Kitchen*

Have you heard about the boy who walked by
The black water? I won’t say much more.
Let’s wait a few years. It wanted to be entered.
Sometimes a man walks by a pond, and a hand
Reaches out and pulls him in.
There was no
Intention, exactly. The pond was lonely, or needed
Calcium, bones would do. What happened then?
It was a little like the night wind, which is soft,
And moves slowly, sighing like an old woman
In her kitchen late at night, moving pans
About, lighting a fire, making some food for the cat.


Deseo de experimentar todas las cosas

Un caballo ciego está parado entre los cerezos.
Los huesos de sus patas clavadas en la tierra fresca.
¡El corazón salta
casi hasta el cielo! Pero lamentos
y filamentos nos devuelven a la oscuridad.
La noche se apodera de nosotros.
Pero una garra
sale de las sombras
para iluminar el camino. Estaré bien.
Sigo mis ardientes huellas a través de la noche.

§

Wanting to Experience All Things*

A blind horse stands among cherry trees.
And legbones poking from cool earth.
The heart leaps
Almost up to the sky! But laments
And filaments pull us back into the dark.
Night takes hold of us.
But a paw
Comes out of the dark
To light the road. I’ll be all right.
I follow my own fiery traces through the night.


Un poema sobre no hacer nada

Después de caminar descalzo toda
la tarde, en mi cabaña,
me he vuelto largo y transparente…
como la babosa de mar
que ha vivido sola sin hacer nada
durante dieciocho mil años.

§

A Doing Nothing Poem*

After walking about all afternoon
Barefoot, in my shack,
I have grown long and transparent…
Like the sea slug
Who has lived alone doing nothing
For eighteen thousand years.


Sorprendido por el ocaso

Hay polvo desconocido cerca de nosotros,
olas que rompen sobre playas justo encima de la colina,
árboles colmados de aves que jamás hemos visto,
redes extendidas con peces negros.

Arriba el ocaso; alzamos la mirada y está ahí,
ha llegado a través de las redes de las estrellas,
a través de los tejidos de la hierba,
caminando con quietud sobre los santuarios de las aguas.

El día jamás terminará, pensamos:
nuestro cabello parece nacer para la luz del día;
pero, al final, las quietas aguas de la noche se alzarán
y nuestra piel verá a la distancia, como lo hace bajo el agua.

§

Surprised by Evening*

There is unknown dust that is near us,
Waves breaking on shores just over the hill,
Trees full of birds that we have never seen,
Nets drawn down with dark fish.

The evening arrives; we look up and it is there,
It has come through the nets of the stars,
Through the tissues of the grass,
Walking quietly over the asylums of the waters.

The day shall never end, we think:
We have hair that seems born for the daylight;
But, at last, the quiet waters of the night will rise,
And our skin shall see far off, as it does underwater.


En espera de las estrellas

1
¡Cuánto deseo que llegue la noche
otra vez —estoy inquieto toda la tarde—
y que las enormes estrellas aparezcan
en todo el cielo! —Los espacios negros entre las estrellas—
Y que el azul se desvanezca.

2
Trabajé en mis asuntos con la espalda hacia la ventana,
esperando la oscuridad que recuerdo
haber visto desde mi cuna.
Cuando subo y abro la puerta, soy
un salmón que se desliza sobre la arena hacia el océano.

3
Una estrella se alza solitaria en la oscuridad de occidente:
Arcturus. Cautivos en su amor, los árabes la nombraron
Guardián del Cielo. Creo
que fue en el vientre donde recibí
la sed por los cielos oscuros.

§

Waiting for the Stars*

1
How much I long for the night to come
Again—I am restless all afternoon—
And the huge stars to appear
All over the heavens!—The black spaces between stars—
And the blue to fade away.

2
I worked on things with my back to the window,
Waiting for the darkness that I remember
I saw from my cradle.
When I step over and open the door, I am
A salmon slipping over the gravel into the ocean.

3
One star stands alone in the western darkness:
Arcturus. Caught in their love, the Arabs called it
The Keeper of Heaven. I think
It was in the womb that I received
The thirst for the dark heavens.


Poema en tres partes

I
¡Oh, al amanecer pienso que viviré por siempre!
Estoy envuelto en mi alegre carne,
como la hierba está envuelta en sus nubes de verdor.

II
Me levanto de la cama, donde soñé
largas cabalgatas más allá de castillos y ardientes brasas,
el sol se posa felizmente sobre  mis rodillas;
he sufrido y sobrevivido la noche
bañado en agua oscura, como cualquier brizna de hierba.

III
Las fuertes hojas del arce,
que se sumergen en el viento, nos llaman a desaparecer
en las regiones ignotas del universo,
donde nos sentaremos al pie de una planta
y viviremos por siempre, como el polvo.

§

Poem in Three Parts*

I
Oh, on an early morning I think I shall live forever!
I am wrapped in my joyful flesh,
As the grass is wrapped in its clouds of green.

II
Rising from a bed, where I dreamt
Of long rides past castles and hot coals,
The sun lies happily on my knees;
I have suffered and survived the night
Bathed in dark water, like any blade of grass.

III
The strong leaves of the box-elder tree,
Plunging in the wind, call us to disappear
Into the wilds of the universe,
Where we shall sit at the foot of a plant,
And live forever, like the dust.


Cazando faisanes en un campo de maíz

I
¿Qué tiene de extraño un árbol solitario en un campo abierto?
Es un sauce. Doy vueltas y vueltas a su alrededor.
El cuerpo está extrañamente roto y no puedo dejarlo.
Al final me siento debajo de él.

II
Es un sauce solitario en medio de acres de maíz seco.
Sus hojas están dispersas en torno a su tronco y en torno a mí,
ya marchitas, con delicadas manchas negras,
sólo los tallos del maíz pueden hacer ruido ahora.

III
El sol es frío, arde a través de las heladas distancias del espacio.
La maleza murió congelada hace mucho.
¿Entonces por qué me gusta observar
el sol que se mueve sobre la fría piel de las ramas?

IV
La mente solitaria ha mudado hojas durante años.
Se aparta con las pequeñas criaturas cerca de sus raíces.
Estoy feliz en este lugar ancestral,
un sitio que se vería con facilidad por encima del maíz,
si fuera un joven animal dispuesto a volver a casa al atardecer.

§

Hunting Pheasants in a Cornfield*

I
What is so strange about a tree alone in an open field?
It is a willow tree. I walk around and around it.
The body is strangely torn, and cannot leave it.
At last I sit down beneath it.

II
It is a willow tree alone in acres of dry corn.
Its leaves are scattered around its trunk, and around me,
Brown now, and speckled with delicate black,
Only the cornstalks now can make a noise.

III
The sun is cold, burning through the frosty distances of space.
The weeds are frozen to death long ago.
Why then do I love to watch
The sun moving on the chill skin of the branches?

IV
The mind has shed leaves alone for years.
It stands apart with small creatures near its roots.
I am happy in this ancient place,
A spot easily caught sight of above the corn,
If I were a young animal ready to turn home at dusk.


Nevada en la tarde

I
La hierba se cubre a medias de nieve.
Fue esa clase de nevada que empieza al final de la tarde
y ahora las pequeñas casas de la hierba se oscurecen.

II
Si yo llevara mis manos abajo, cerca de la tierra,
¡podría tomar puñados de oscuridad!
Una oscuridad que siempre estuvo allí, que jamás advertimos.

III
Conforme la nieve aumenta, los tallos del maíz se pierden en la lejanía
y el granero se acerca cada vez más a la casa.
El granero se mueve solitario bajo la creciente tormenta.

IV
El granero está lleno de maíz y ahora se mueve hacia nosotros,
como un navío impulsado hacia nosotros en una tormenta de mar;
todos los marinos en cubierta han estado ciegos por muchos años.

§

Snowfall in the Afternoon*

I
The grass is half-covered with snow.
It was the sort of snowfall that starts in late afternoon,
And now the little houses of the grass are growing dark.

II
If I reached my hands down, near the earth,
I could take handfuls of darkness!
A darkness that was always there, which we never noticed.

III
As the snow grows heavier, the cornstalks fade farther away,
And the barn moves nearer to the house.
The barn moves all alone in the growing storm.

IV
The barn is full of corn, and moving toward us now,
Like a hulk blown toward us in a storm at sea;
All the sailors on deck have been blind for many years.

Ambience of Winter (1987), John A. Morrow

Robert Bly Poetry Reading

*Robert Bly. Collected Poems. New York: W. W. Norton & Company, 2018.

Poemas de Alastair Reid (1926-2014)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Diciembre, 2020

Un ejemplo

Quizá el accidente de un pájaro
que cruza la ventana verde, la frase simultánea
de un lejano canto y un trabajador suspendido
en el capitel de la iglesia, cambiando el reloj dorado,
encienden el momento. En todo caso, una palabra
atrapa el fuego en ese instante de lucidez,
lo pasa a otra y pronto la página está en llamas
con un incendio de escritura. El reloj suena en la plaza.

Toda la tarde, en un garabato del tiempo,
el ánimo sigue ardiendo. La rima recuerda la rima
y las palabras evocan el momento en que el asombro
corrió a través de los sentidos como una flama.
Más tarde, la canción fue olvidada, el súbito pájaro
voló quién-sabe-a-dónde, la palabra incendiaria
hace rato fue tachada, el trabajador partió a casa,
el momento vuelve a arder, una vez restaurada
su espontaneidad. El poema se queda.

§

An Instance*

Perhaps the accident of a bird
crossing the green window, a simultaneous phrase
of far singing, and a steeplejack
poised on the church spire, changing the gold clock,
set the moment alight. At any rate, a word
in that instant of realizing catches fire,
ignites another, and soon the page is ablaze
with a wildfire of writing. The clock chimes in the square.

All afternoon, in a scrawl of time,
the mood still smoulders. Rhyme remembers rhyme,
and words summon the moment when amazement
ran through the senses like a flame.
Later, the song forgotten, the sudden bird
flown who-knows-where, the incendiary word
long since crossed out, the steeplejack gone home,
their moment burns again, restored
to its spontaneity. The poem stays.


Ascenso, vuelo, suceso

Di el nombre de la mullida ave, pero no te sorprendas
al verla caer precipitadamente,
fulminada en el vacío, hacia el casillero
columba palumbus, donde habrá de morir,
encajonada, ceñida, sin alas, en tu cabeza.

Que esa cosa de negro lomo y alas harapientas
que raya el agua del puerto y luego cae en picada
para levantarse, con la cabeza lisa y erguida
y un arenque acuñado en su pico,
es un arao, no está en ningún sitio
del asombro que causa su vuelo,
con esas alas que cortan el aire rígido y salino.

Que a esa planta giratoria de hojas puntiagudas,
vestida con la umbela púrpura más pálida,
multicéfala, teñida de azul, de tallo zancudo
al borde del arroyo, uno debe llamarla
angélica por brevedad, está por demás (pero admite
que el nombre mismo es hermoso).
Admite también que cualquier nombre
crea su propia música, que el sonido de brionia
o flor del cuchillo estalla y se convierte en flor,
y que falcón y falaropo echan a volar en el oído,
aun así, los nombres son para decirse en casa.

El punto es ver la gracia
más allá del reconocimiento, las formas
del ave que se alza, innominada, desconocida,
más allá del lenguaje, más allá de su sustantivo.
Los ojos se abren al ascenso, al vuelo, al suceso
y se siguen abriendo. Diverso, el mundo se ilumina
en los ojos que perciben sin reconocer.
Lo importante es el arrobamiento.
No el amor, sino el asombro de amar.

§

Growing, Flying, Happening*

Say the soft bird’s name, but do not be surprised
to see it fall
headlong, struck skyless, into its pigeonhole
columba palumbus and you have it dead,
wedged, neat, unwinged in your head.

That that black-backed tatter-winged thing
streaking the harbour water and then plummeting
down, to come up, sleek head-a-cock,
a minted herring shining in its beak,
is a guillemot, is neither here nor there
in the amazement of its rising,
wings slicing the stiff salt air.

That of that spindling spear-leaved plant,
wearing the palest purple umbel,
many-headed, blue-tinted, stilt-stalked
at the stream-edge, one should say briefly
angelica, is by-the-way (though grant
the name itself to be beautiful).
Grant too that any name
makes its own music, that bryony, sally-my-handsome
burst at their sound into flower,
and that falcon and phalarope fly off in the ear,
still, names are for saying at home.

The point is seeing the grace
beyond recognition, the ways
of the bird rising, unnamed, unknown,
beyond the range of language, beyond its noun.
Eyes open on growing, flying, happening,
and go on opening. Manifold, the world
dawns on unrecognizing, realizing eyes.
Amazement is the thing.
Not love, but the astonishment of loving.


Atisbos, indicios, presagios, momentos

Atisbos, como cuando
miras a través de la piel,
cuando las flores parecen
escuchar a escondidas
o la música de algún lugar
expresa tu ánimo;
cuando el sueño realiza
una sensación de morir
o el miedo crea fantasmas
con la ropa en una silla.

Indicios, como cuando
una habitación rima
con un tiempo perdido
o un libro se lee
como un sueño conocido;
cuando un olor recuerda
retratos, funerales,
cuando un deseo se cumple
o un espejo mira
a través de las distancias.

Presagios, como cuando
una sombra cae de ningún
lugar sobre la pared,
cuando un ave parece
imitar tu nombre,
cuando un gato te mira
como si algo supiera
o, cargado de augurio,
un cuervo grazna
cras cras desde un árbol.

Momentos, como cuando
la consciencia del aire vuelve
verdad las suposiciones,
cuando el roce de una mano
pronuncia una frase del pasado
o cuando, en equilibrio,
dos simpatías
se alivian una a otra
y el amor sucede,
como la canción, como el clima.

§

Oddments, Inklings, Omens, Moments*

Oddments, as when
you see through skin,
when flowers appear
to be eavesdropping,
or music somewhere
declares your mood;
when sleep fulfils
a feel of dying
or fear makes ghosts
of clothes on a chair.

Inklings, as when
some room rhymes
with a lost time,
or a book reads
like a well-known dream;
when a smell recalls
portraits, funerals,
when a wish happens
or a mirror sees
through distances.

Omens, as when
a shadow from nowhere
falls on a wall,
when a bird seems
to mimic your name,
when a cat eyes you
as though it knew
or, heavy with augury,
a crow caws
cras cras from a tree.

Moments, as when
the air’s awareness
makes guesses true,
when a hand’s touch
speaks past speech
or when, in poise,
two sympathies
lighten each other,
and love occurs
like song, like weather.


La espiral

Las estaciones de este año van en mi equipaje.
Ahora, al descolgar el último cuadro de la pared,
cierro los ojos de la habitación. Las pisadas
retumban en la desnudez de la escalera.
Los fantasmas de la familia se desvanecen en el aire.
Los espejos reflejan el silencio. No hay mensaje.
En la quietud del salón espero la llegada de un auto.
Atrás, la casa quedará reducida a un nombre.

Lugares, direcciones, rostros abandonados.
El presente es un viento artero
que arrasa días y promesas.
El mañana es la adivinación de un gitano.
Abandonado en ciudades, soñando con el verdor
o aturdido por los viajes, temo la llegada
del cambio, el cambio es donde vivo.

Sólo por posibilidad
elijo dejar atrás
cada lengua, cada país.
¿Será este lugar un fin
o habrá algún otro,
más verdadero, más raro?

A menudo, en el sueño,
llegan paisajes abandonados
representando un tema constante:
¿Nos has dejado atrás?
¿Qué te falta aún por hallar?

En todo el espiral de la distancia,
a través del tiempo y la turbulencia,
el ser arraigado que hay en mí
cartografía su verdadero país.

Y así como mi padre encontró
su pequeña isla erosionada,
yo llegaré a la tierra

donde ese pequeño hombre, mi hijo,
pueda pasar sus años.

Para él, también, llegará el tiempo.

§

The Spiral*

The seasons of this year are in my luggage.
Now, lifting the last picture from the wall,
I close the eyes of the room. Each footfall
clatters on the bareness of the stair.
The family ghosts fade in the hanging air.
Mirrors reflect the silence. There is no message.
I wait in the still hall for a car to come.
Behind, the house will dwindle to a name.

Places, addresses, faces left behind.
The present is a devious wind
obliterating days and promises.
Tomorrow is a tinker’s guess.
Marooned in cities, dreaming of greenness,
or dazed by journeys, dreading to arrive
change, change is where I live.

For possibility,
I choose to leave behind
each language, each country.
Will this place be an end,
or will there be one other,
truer, rarer?

Often now, in dream,
abandoned landscapes come,
figuring a constant theme:
Have you left us behind?
What have you still to find?

Across the spiral distance,
through time and turbulence,
the rooted self in me
maps out its true country.

And, as my father found
his own small weathered island,
so will I come to ground

where that small man, my son,
can put his years on.

For him, too, time will turn.


Donde yace la verdad

Los mapas, una vez hechos,
dejan la impresión de que un lugar ha muerto.

Las palabras, una vez dichas,
anclan remolinos en la cabeza.

Los votos, una vez tomados,
se pudren en las sombras de un tiempo abandonado.

Oh, entiende
que el paisaje de la mente crece en arena movediza,

que donde estamos
es mitad tierra sólida, mitad cabeza en el aire,

una zona crepuscular
donde la carne variable y el fantasma invariable son uno,

y lo que es verdad
yace entre ti y la idea de ti,

una fricción,
incesante, entre el hecho y la ficción.

§

Where Truth Lies*

Maps, once made,
leave the impression of a place gone dead.

Words, once said,
anchor the swirlings in the head.

Vows, once taken,
waste in the shadows of a time forsaken.

Oh, understand
how the mind’s landscape grows from shifting sand,

how where we are
is half on solid ground, half head-in-air,

a twilit zone
where changing flesh and changeless ghost are one,

and what is true
lies between you and the idea of you

a friction,
restless, between the fact and the fiction.


La curiosidad

pudo haber matado al gato; es más probable
que haya tenido mala fortuna, sino es que curiosidad
de ver cómo era la muerte, al no hallar la razón
de seguir lamiéndose las patas o de procrear
camada tras camada de mininos, predeciblemente.

Sin embargo, ser curioso
tiene su riesgo. Desconfiar
de lo que siempre se dice, de lo que parece,
hacer preguntas raras, intervenir en los sueños,
abandonar el hogar, olisquear ratas o tener corazonadas
aleja a los gatos de esos círculos caninos donde
canastas olorosas, esposas decentes y buenos almuerzos
son el orden de las cosas, y donde prevalecen
los meneos de colas y las cabezas poco curiosas.
Acéptalo. La curiosidad
no nos causará la muerte:
más bien la falta de ella.
Jamás querer mirar
el otro lado de la colina
o aquel improbable país
donde vivir es un idilio
(aunque quizá un infierno)
nos mataría a todos.
Sólo los curiosos,
si es que viven, tienen una historia
que vale la pena contar.

Los perros dicen que los gatos aman demasiado,
que son irresponsables y volubles, que tienen muchas esposas
y abandonan a sus hijos, que estremecen las cenas
con las historias de sus nueve vidas.
Bueno, son afortunados. Déjenlos tener
nueve vidas y ser contradictorios,
bastante curiosos para cambiar y resignarse a pagar
el precio felino, que es morir
y morir una y otra vez,
cada vez con más dolor.
Una minoría de un solo gato
es todo cuanto hace falta
para decir la verdad. Y lo que los gatos han de decir
cada vez que regresan del infierno
es esto: que morir es lo que hacen los vivos,
que morir es lo que hacen los amantes,
y los perros muertos son quienes no saben que,
para vivir, morir es lo que cada uno debe hacer.

§

Curiosity*

may have killed the cat; more likely
the cat was just unlucky, or else curious
to see what death was like, having no cause
to go on licking paws, or fathering
litter on litter of kittens, predictably.

Nevertheless, to be curious
is dangerous enough. To distrust
what is always said, what seems,
to ask odd questions, interfere in dreams,
leave home, smell rats, have hunches
do not endear cats to those doggy circles
where well-smelt baskets, suitable wives, good lunches
are the order of things, and where prevails
much wagging of incurious heads and tails.
Face it. Curiosity
will not cause us to die–
only lack of it will.
Never to want to see
the other side of the hill
or that improbable country
where living is an idyll
(although a probable hell)
would kill us all.
Only the curious
have, if they live, a tale
worth telling at all.

Dogs say cats love too much, are irresponsible,
are changeable, marry too many wives,
desert their children, chill all dinner tables
with tales of their nine lives.
Well, they are lucky. Let them be
nine-lived and contradictory,
curious enough to change, prepared to pay
the cat price, which is to die
and die again and again,
each time with no less pain.
A cat minority of one
is all that can be counted on
to tell the truth. And what cats have to tell
on each return from hell
is this: that dying is what the living do,
that dying is what the loving do,
and that dead dogs are those who do not know
that dying is what, to live, each has to do.

By Day She Made Herself into A Cat (1920), Arthur Rackham

A Restless Content. Documental sobre Alastair Reid

*Alastair Reid, An Alastair Reid Reader. Selected Prose and Poetry. Hanover: Middlebury College Press, 1994.

Poemas de Derek Mahon (1941-2020)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Octubre, 2020

Todo va a estar bien

¿Cómo no he de alegrarme al contemplar
las nubes que se despejan más allá de la claraboya
y la alta marea reflejada en el techo?
Habrá agonía, habrá agonía,
pero no hay necesidad de pensar en eso.
Los versos fluyen de la mano con espontaneidad
y la fuente secreta es el corazón atento.
El sol se levanta a pesar de todo
y las lejanas ciudades son hermosas y brillantes.
Me recuesto aquí bajo la rebelión de la luz solar
mirando el amanecer y el vuelo de las nubes.
Todo va a estar bien.

§

Everything Is Going to Be Alright*

How should I not be glad to contemplate
the clouds clearing beyond the dormer window
and a high tide reflected in the ceiling?
There will be dying, there will be dying,
but there is no need to get into that.
The lines flow from the hand unbidden
and the hidden source is the watchful heart.
The sun rises in spite of everything
and the far cities are beautiful and bright.
I lie here in a riot of sunlight
watching the day break and the clouds flying.
Everything is going to be alright.


Antártica

(a Richard Ryan)

“Ahora voy a salir y quizá esté fuera por un tiempo”.
Los otros asienten, fingiendo ignorancia.
En el corazón de lo ridículo, de lo sublime.

Él los deja leyendo y comienza a escalar,
empujando su fantasma entre el aullido de la nieve;
ahora va a salir y quizá esté fuera por un tiempo.

La tienda se desvanece bajo su corteza de escarcha
y el aterimiento es remplazado por el vértigo:
en el corazón de lo ridículo, de lo sublime.

¿Debemos considerar una especie de crimen
el entumido auto-sacrificio del más débil? No,
ahora va a salir y quizá esté fuera por un tiempo:

de hecho, por siempre. Enzima solitaria, aunque
la noche no ceda destello alguno, habrá resplandor
en el corazón de lo ridículo, de lo sublime.

Él se aparta de la pantomima terrenal
serenamente, consciente de que es hora de partir.
“Ahora voy a salir y quizá esté fuera por un tiempo”.
En el corazón de lo ridículo, de lo sublime.

§

Antarctica*

(for Richard Ryan)

‘I am just going outside and may be some time.’
The others nod, pretending not to know.
At the heart of the ridiculous, the sublime.

He leaves them reading and begins to climb,
Goading his ghost into the howling snow;
He is just going outside and may be some time.

The tent recedes beneath its crust of rime
And frostbite is replaced by vertigo:
At the heart of the ridiculous, the sublime.

Need we consider it some sort of crime,
This numb self-sacrifice of the weakest? No,
He is just going outside and may be some time

In fact, for ever. Solitary enzyme,
Though the night yield no glimmer there will glow
At the heart of the ridiculous, the sublime.

He takes leave of the earthly pantomime
Quietly, knowing it is time to go.
‘I am just going outside and may be some time.’
At the heart of the ridiculous, the sublime.


Primavera en Belfast

Caminando a solas en esta mañana de viento
bajo una marea de luz solar entre lluvia y lluvia,
reanudo mi vieja conspiración con la piedra
húmeda y las complejas imágenes del estrábico corazón.
Una vez más, como antes, recuerdo no olvidar.

Hay un perverso orgullo en estar del lado
de los ángeles caídos y no querer levantarse.
Podríamos salvarnos con poner la mirada en la colina
en lo alto de cada calle, pues ahí está,
eternamente, aunque sin relevancia, a la vista…

pero en lugar de eso cedemos a las fórmulas del humor,
al misterio ilegítimo del guiño de reconocimiento;
o guardamos un lúgubre silencio en la luz y la sombra,
ensayando nuestras astutas salvaciones bajo
la mirada fría de un Dios mojigato.

Una parte de mi mente debe aprender a conocer su lugar.
Las cosas que suceden en las cocinas
y en los resonantes callejones de esta desesperada ciudad
deberían ocupar más que mi casual interés,
exigir más interés que mi casual compasión.

§

Spring in Belfast*

Walking among my own this windy morning
In a tide of sunlight between shower and shower,
I resume my old conspiracy with the wet
Stone and the unwieldy images of the squinting heart.
Once more, as before, I remember not to forget.

There is a perverse pride in being on the side
Of the fallen angels and refusing to get up.
We could all be saved by keeping an eye on the hill
At the top of every street, for there it is,
Eternally, if irrelevantly, visible —

But yield instead to the humorous formulae,
The spurious mystery in the knowing nod;
Or we keep sullen silence in light and shade,
Rehearsing our astute salvations under
The cold gaze of a sanctimonious God.

One part of my mind must learn to know its place.
The things that happen in the kitchen houses
And echoing back streets of this desperate city
Should engage more than my casual interest,
Exact more interest than my casual pity.


Vidas después de la muerte

(a James Simmons)

1

Despierto en un oscuro piso
al suave rugido del mundo.
Las palomas se hacinan sobre los blancos
techos mientras corro las cortinas
y veo caer sobre Londres
la lluvia fresca a la luz de la mañana.

Este es nuestro elemento, la brillante
razón en que confiamos
para las soluciones a largo plazo.
Los oradores parlotean y las armas
llegan a un callejón;
pero no perdemos la fe

en que los asuntos de ahora
sorprenderán a los niños educados
en sus escuelas no sectarias
y los lugares oscuros
refulgirán de amor y poesía
cuando el poder del bien prevalezca.

Qué clase de mierda burguesa somos
para imaginar por un segundo
que nuestros ideales privilegiados
son sabiduría divina, y que las tenues
formas que se arrodillan a mediodía
en la ciudad no somos nosotros mismos.

2

Viajo en barco para ir a casa
por primera vez en años.
Alguien toca una guitarra
en la oscura cubierta mientras
una gaviota sueña en el mástil,
las olas salpicadas de luna se regodean.

El barco tiembla al amanecer, entra
formando un amplio arco
para regresar vibrando al lago gris
más allá del buque faro y la boya,
de las gradas y el árido muelle
donde arde un foco desnudo;

desciendo en la costa bajo una fina lluvia
y camino a una ciudad tan cambiada
por cinco años de guerra
que apenas reconozco
los lugares donde crecí,
los rostros que tratan de explicar.

Pero las colinas conservan el mismo
gris azul en el cielo de Belfast.
Quizá si me hubiera quedado
a vivir los bombardeos
al fin podría haber madurado
y aprendido lo que significa hogar.

§

Afterlives*

(for James Simmons)

1

I wake in a dark flat
To the soft roar of the world.
Pigeons neck on the white
Roofs as I draw the curtains
And look out over London
Rain-fresh in the morning light.

This is our element, the bright
Reason on which we rely
For the long-term solutions.
The orators yap, and guns
Go off in a back street;
But the faith doesn’t die

That in our time these things
Will amaze the literate children
In their non-sectarian schools
And the dark places be
Ablaze with love and poetry
When the power of good prevails.

What middle-class shits we are
To imagine for one second
That our privileged ideals
Are divine wisdom, and the dim
Forms that kneel at noon
In the city not ourselves.

2

I am going home by sea
For the first time in years.
Somebody thumbs a guitar
On the dark deck, while a gull
Dreams at the masthead,
The moon-splashed waves exult.

At dawn the ship trembles, turns
In a wide arc to back
Shuddering up the grey lough
Past lightship and buoy,
Slipway and dry dock
Where a naked bulb burns;

And I step ashore in a fine rain
To a city so changed
By five years of war
I scarcely recognize
The places I grew up in,
The faces that try to explain.

But the hills are still the same
Grey-blue above Belfast.
Perhaps if I’d stayed behind
And lived it bomb by bomb
I might have grown up at last
And learnt what is meant by home.


La lluvia de la tormenta

El parpadeo de un relámpago, luego
un rumor, un rugido de lluvia blanca
que aumenta su volumen, crujiendo sobre la tierra,
inundando la grava con un oleaje de sonido.
Las gotas tañen como timbales o brillan
como corcheas en un renglón.

Repica sobre la hojalata expuesta,
una suite para el agua, el viento y el cesto,
un Poulenc tintineante o las cuerdas de lluvia intensamente
quejumbrosas de Brahms, una sección completa de cuerdas
que describe las formas del pensamiento en cálidas
vibraciones auto-referenciales

y en ondas que se dispersan. Pronto
el rugido susurrante es un recital.
Multitudes de lluvia se atropellan, clamorosas y vitales,
batallan en arroyos atravesando la tarde.
El ritmo deviene un latido regular;
el vapor se levanta, calidez corporal:

y ahora hay ruido de ciudad,
fragmentos grabados de pop y rock,
las percusiones, el estridente shock electrónico,
una vasta polifonía, el denso estribillo
del lamento de la sirena, la troca y el tren
y gritos incoherentes.

Toda la vida humana se encuentra
en lo ilimitado, estruendo continuo
cuyas lentas y difusas implosiones congregan
radios y alarmas de autos, bocinazos y pitidos,
y en una crèche voces diminutas
que penetran el aire húmedo.

Suciedad y decadencia,
el raquítico ajetreo de la franquicia global,
guerras por el petróleo y guerras por el agua, el crescendo
diatónico de una economía mundial en cascada
se escuchan en el frenético golpeteo
de esta suntuosa cadencia.

La voz de Baal explota,
rabiando y retumbando alrededor de las nubes,
desesperado por destruir los espacios autosuficientes
y restaurar su fallida hegemonía
en Canaán antes de mudarse
a lugares más ordinarios.

Después de un rato los enlazados acordes
se atenúan, un sol acuoso resplandece,
el aluvión cesa lentamente, el canto gutural
se sosiega; un tordo canta y terceros discordantes
se disipan como un concierto que se agota
en el subdominante.

La multitud del furioso aguacero se aleja
gruñendo hacia campos y granjas distantes.
Los desagües siguen vivos con el chorreo del agua,
unas últimas gotas escurren de una alcantarilla rota;
pero la tormenta que creó tanto escándalo
ha dejado de interesarse en nosotros.

§

The Thunder Shower*

A blink of lightning, then
a rumor, a grumble of white rain
growing in volume, rustling over the ground,
drenching the gravel in a wash of sound.
Drops tap like timpani or shine
like quavers on a line.

It rings on exposed tin,
a suite for water, wind and bin,
plinky Poulenc or strongly groaning Brahms’
rain-strings, a whole string section that describes
the very shapes of thought in warm
self-referential vibes

and spreading ripples. Soon
the whispering roar is a recital.
Jostling rain-crowds, clamorous and vital,
struggle in runnels through the afternoon.
The rhythm becomes a regular beat;
steam rises, body heat—

and now there’s city noise,
bits of recorded pop and rock,
the drums, the strident electronic shock,
a vast polyphony, the dense refrain
of wailing siren, truck and train
and incoherent cries.

All human life is there
in the unconfined, continuous crash
whose slow, diffused implosions gather up
car radios and alarms, the honk and beep,
and tiny voices in a crèche
piercing the muggy air.

Squalor and decadence,
the rackety global-franchise rush,
oil wars and water wars, the diatonic
crescendo of a cascading world economy
are audible in the hectic thrash
of this luxurious cadence.

The voice of Baal explodes,
raging and rumbling round the clouds,
frantic to crush the self-sufficient spaces
and re-impose his failed hegemony
in Canaan before moving on
to other simpler places.

At length the twining chords
run thin, a watery sun shines out,
the deluge slowly ceases, the guttural chant
subsides; a thrush sings, and discordant thirds
diminish like an exhausted concert
on the subdominant.

The angry downpour swarms
growling to far-flung fields and farms.
The drains are still alive with trickling water,
a few last drops drip from a broken gutter;
but the storm that created so much fuss
has lost interest in us.


Octubre

El encalado monasterio donde nos sentamos
a escuchar el Ageo y a contemplar
una cápsula espacial entre las estrellas
estará cerrado desde ahora para el invierno,
y en los bares del puerto,
libres de la muchedumbre del yate,
estarán sirviendo ouzos por la mañana a los tripulantes
del Aghios Ioannis y del Nikolaos,
donde juegan dominós
a la luz de una lámpara de parafina.

Europa, tras la primera lluvia de invierno,
brilla con una luz cadavérica.
Un viento frío barre el confiscado parque infantil,
una multitud de hojas avanza como almas muertas
por las avenidas desoladas como si condujeran
al reino de los muertos.
Un desertor alcohólico
toca “La era del rock” con un solo dedo
en el piano de cola de su apartamento de Moscú,
el largo viaje del día hacia la noche
a punto de culminar. Algún frío destino
nos aguarda en el fin del mundo.

Como las hojas, nos acercamos
a la vista del último río,
a su son et lumière,
al aliento del mar nocturno.
Como si ya fuéramos fantasmas,
buscamos en los bolsillos la moneda estigia.

§

October*

The whitewashed monastery where we sat
listening to the Aegean and watched
a space capsule among the stars
will be closed now for the winter
and the harbour bars,
cleared of the yacht crowd,
will be serving dawn ouzos to the crews
of the Aghios Ioannis and Nikolaos
where they play dominoes
by the light of a paraffin lamp.

Europe, after the first rain of winter,
shines with a corpse-light.
A cold wind scours the condemned playground,
leaves swarm like dead souls
down bleak avenues as if they led
to the kingdom of the dead.
An alcoholic defector
picks out ‘Rock of Ages’ with one finger
on the grand piano in his Moscow flat,
his long day’s journey into night
almost complete. Some cold fate
awaits us at the end of the earth.

Like the leaves we are coming
within sight of the final river,
its son et lumière
and breath of the night sea.
As if ghosts already,
we search our pockets for the Stygian fare.


Datos

Una vez más vuelvo a advertir las cosas peculiares
que advertí cuando era niño: las primaveras ocultas,
el sonido del silencio, pelusa en los manteles,
el sabor a sal del yodo, los aromas de la ropa,
las ásperas vetas de la madera, una cifrada interfaz
de marea menguante y la carrera de la marea entrante.

La luz, cálida sobre la “fanática existencia”
del mobiliario y los pulidos acabados de las cocinas,
sobre el taller rural, el corral de las gallinas y el heno podado,
ilumina todo, incluso en el día más lluvioso,
con el fulgor reflejado o intrínseco
de un mundo intencionado que creemos conocer:

la fuerza inerte y potencial de las cosas materiales.
Nuestro conocimiento es instrumental, nuestros hechos, irreales
porque no son vividos, ni sentidos, ¿qué podemos emplear
como sabiduría sino estas feroces realidades?
No necesitamos telescopios para apreciar
la música silenciosa del cielo en la noche;

tampoco necesitamos computadoras para contemplar
la resonancia mórfica donde los vencejos migran
en cerrada formación desde la boca de un río,
sabiendo por instinto cuando viajar hacia el sur
y, también por instinto, desandando el vuelo
cuando el espino echa hojas y su flor se ilumina.

§

Data*

I’m noticing once again the singular things
I noticed as a boy: the hidden springs,
the sound of silence, nap of tablecloths,
sea taste of iodine, the scents of clothes,
raw grain of wood, a scrambling interface
of ebbing tide and incoming tide race.

Light, hot on the “fanatical existence”
of furniture and the brightwork of kitchens,
on country garage, hen run and mown hay,
shines everything, even on the rainiest day,
with the reflected or intrinsic glow
of an intentional world we think we know

the inert, potential force of things material.
Our knowledge instrumental, our facts unreal
because unlived, unfelt, what can we use
for wisdom but these fierce realities?
We don’t need telescopes to appreciate
the silent music of the sky at night;

nor do we need computers to contemplate
that morphic resonance where swifts migrate
in close formation from a river mouth
knowing by instinct when to travel south,
also by instinct to retrace their flight
when hawthorn is in leaf, its flowers alight.

Vencejos (2019), Ruth Chappell

Derek Mahon leyendo “Everything Is Going to Be Alright”

*Derek Mahon, New Selected Poems. Londres: Faber & Faber, 2016.

Poemas de Raymond Carver (1938-1988)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Octubre, 2020

 

Holgazán

Los que eran mejor que nosotros eran gente holgada.
Vivían en casas pintadas y tenían inodoros.
Conducían autos de modelos y marcas reconocidos.
Los más pobres estaban afligidos y no trabajaban.
Sus extraños autos aguardaban en cajones de sucios depósitos.
Los años pasan y todo y todos
son remplazados. Pero al menos esto sigue siendo verdad:
Nunca me gustó trabajar. Mi meta siempre fue
ser un holgazán. Veía mérito en eso.
Me agradaba la idea de sentarme en una silla
frente a tu casa por horas enteras, sin hacer nada
más que usar sombrero y beber refresco de cola.
¿Qué tiene eso de malo?
Chupar un cigarrillo de tanto en tanto.
Escupir. Tallar objetos de madera con una navaja.
¿Qué daño hay en ello? Llamar de vez en cuando
a los perros para cazar conejos. Inténtalo alguna vez.
Detener cada tanto a un niño gordo y rubio como yo
y decirle: “¿No te conozco?”.
Y no: “¿Qué vas a hacer cuando seas grande?”.

§

Shiftless*

The people who were better than us were comfortable.
They lived in painted houses with flush toilets.
Drove cars whose year and make were recognizable.
The ones worse off were sorry and didn’t work.
Their strange cars sat on blocks in dusty yards.
The years go by and everything and everyone
gets replaced. But this much is still true—
I never liked work. My goal was always
to be shiftless. I saw the merit in that.
I liked the idea of sitting in a chair
in front of your house for hours, doing nothing
but wearing a hat and drinking cola.
What’s wrong with that?
Drawing on a cigarette from time to time.
Spitting. Making things out of wood with a knife.
Where’s the harm there? Now and then calling
the dogs to hunt rabbits. Try it sometime.
Once in a while hailing a fat, blond kid like me
and saying, “Don’t I know you?”
Not, “What are you going to be when you grow up?”


El pequeño cuarto

Había una enorme factura.
Las palabras volaban como piedras a través de las ventanas.
Ella gritó y gritó, como el Ángel del Juicio Final.

Luego salió el sol y una estela
apareció en el cielo de la mañana.
En el súbito silencio, el pequeño cuarto se colmó
de una extraña soledad mientras él secaba las lágrimas de ella.
Se volvió como todos los pequeños cuartos de la tierra
a los que la luz le cuesta penetrar.

Cuartos donde las personas se gritan y se hieren unas a otras.
Y después sienten dolor y soledad.
Incertidumbre. La necesidad de consuelo.

§

The Little Room*

There was a great reckoning.
Words flew like stones through windows.
She yelled and yelled, like the Angel of Judgment.

Then the sun shot up, and a contrail
appeared in the morning sky.
In the sudden silence, the little room
became oddly lonely as he dried her tears.
Became like all the other little rooms on earth
light finds hard to penetrate.

Rooms where people yell and hurt each other.
And afterwards feel pain, and loneliness.
Uncertainty. The need to comfort.


Desde la luz de oriente

La casa se sacudió y gritó toda la noche.
Hacia la mañana, volvió la calma. Los niños,
que buscan algo de comer, se abren
paso entre el desorden de la sala
para llegar al desorden de la cocina.
Ahí está Papá, dormido en el sillón.
Seguro dejan de mirar. ¿Quién no lo haría?
Escuchan sus violentos ronquidos
y comprenden que la vieja forma de vida
ha vuelto a comenzar. ¿Entonces qué hay de nuevo?
Pero lo realmente terrible, lo que los lleva a observar,
es que el árbol de navidad ha sido derrumbado.
Yace sobre su costado frente a la chimenea.
El árbol que ayudaron a decorar. Ahora está destrozado,
los témpanos y los bastones de caramelo
cubren la alfombra. ¿Pero cómo pudo suceder algo así?
Y advierten que Papá ha abierto el regalo
que recibió de Mamá. Es un trozo de soga
con una mitad dentro y una mitad fuera de la bonita caja.
Que vayan a colgarse
los dos, es lo que les gustaría decir.
Al diablo con eso y
con ellos, es lo que están pensando. Entretanto,
hay cereal en la alacena, leche
en el refrigerador. Llevan sus tazones
adonde está la tele, buscan su programa,
intentan olvidar el desorden en todos lados.
Suben el volumen. Más fuerte y luego más fuerte.
Papá se da la vuelta y se queja. Los niños ríen.
Le suben un poco más para que él sepa
que está vivo. Alza su mano. Comienza la mañana.

§

From the East Light*

The house rocked and shouted all night.
Toward morning, grew quiet. The children,
looking for something to eat, make
their way through the crazy living room
in order to get to the crazy kitchen.
There’s Father, asleep on the couch.
Sure they stop to look. Who wouldn’t?
They listen to his violent snores
and understand that the old way of life
has begun once more. So what else is new?
But the real shocker, what makes them stare,
is that their Christmas tree has been turned over.
It lies on its side in front of the fireplace.
The tree they helped decorate.
It’s wrecked now, icicles and candy canes
litter the rug. How’d a thing like this happen, anyway?
And they see Father has opened
his present from Mother. It’s a length of rope
half-in, half-out of its pretty box.
Let them both go hang
themselves, is what they’d like to say.
To hell with it, and
them, is what they’re thinking. Meanwhile,
there’s cereal in the cupboard, milk
in the fridge. They take their bowls
in where the TV is, find their show,
try to forget about the mess everywhere.
Up goes the volume. Louder, and then louder.
Father turns over and groans. The children laugh.
They turn it up some more so he’ll for sure know
he’s alive. He raises his head. Morning begins.


Felicidad

Es tan temprano que aún está oscuro.
Estoy cerca de la ventana con un café
y esa cosa habitual de la temprana mañana
que pasa por pensamiento.

Entonces veo un niño y su amigo
subiendo el camino
para entregar el periódico.

Usan gorras y suéteres,
y uno de ellos tiene un morral en su hombro.
Están tan felices
que no dicen nada, esos chicos.

Pienso que, si pudieran, se tomarían
de los brazos.
Es temprano en la mañana
y están haciendo algo juntos.

Avanzan, lentamente.
El cielo se está iluminando,
aunque la pálida luna aún cuelga sobre el agua.

Con tal belleza que por un minuto
ni la muerte, ni la ambición, ni siquiera el amor
irrumpen en esto.

Felicidad. Pasa
inesperadamente. Y, sin duda, se va más allá
de cualquier palabra matutina acerca de ella.

§

Happiness•

So early it’s still almost dark out.
I’m near the window with coffee,
and the usual early morning stuff
that passes for thought.

When I see the boy and his friend
walking up the road
to deliver the newspaper.

They wear caps and sweaters,
and one boy has a bag over his shoulder.
They are so happy
they aren’t saying anything, these boys.

I think if they could, they would take
each other’s arm.
It’s early in the morning,
and they are doing this thing together.

They come on, slowly.
The sky is taking on light,
though the moon still hangs pale over the water.

Such beauty that for a minute
death and ambition, even love,
doesn’t enter into this.

Happiness. It comes on
unexpectedly. And goes beyond, really,
any early morning talk about it.


Una proeza

Esa anciana que limpiaba la casa de ellos
había visto y escuchado las cosas más sorprendentes.
Visiones de platos y botellas volando.
Un cenicero viajando como un misil
que golpeó la cabeza del perro.
Una vez se permitió entrar y halló una enorme
ensalada en medio de la mesa del comedor.
Estaba espolvoreada con crotones mohosos.
La mesa estaba puesta para seis, pero nadie
había comido. El polvo cubría las tazas y la platería.
Arriba un hombre suplicaba
que no volvieran a jalarle el cabello desde la raíz.
Por favor, por favor, por favor, gritaba.

Su trabajo era poner la casa en orden.
Al menos tenerla como la había dejado la última vez.
Eso era todo. Nadie le pedía su opinión
y ella no la daba. Se ponía su delantal.
Abría por completo el agua caliente, ahogando
aquel otro sonido. Hundía sus brazos en la espuma
hasta los codos. Se apoyaba sobre la barra.
Y miraba hacia el patio trasero, donde tenían
el juego de columpios y pasamanos oxidados.
Si se quedaba mirando, estaba segura de ver
al elefante salir de entre los árboles y barritar
como lo hacía cada lunes en esa casa, a esa hora.

§

A Tall Order*

This old woman who kept house for them,
she’d seen and heard the most amazing things.
Sights like plates and bottles flying.
An ashtray traveling like a missile
that hit the dog in the head.
Once she let herself in and found a huge
salad in the middle of the dining-room table.
It was sprinkled with moldy croutons.
The table was set for six, but nobody
had eaten. Dust filmed the cups and silver.
Upstairs a man pleaded
not to have his hair pulled by the roots again.
Please, please, please he cried.

Her job was to set the house in order.
At least make it like she’d left it last time.
That was all. Nobody asked her opinion,
and she didn’t give it. She put on her apron.
Turned the hot water on full, drowning out
that other sound. Her arms went into the suds
to her elbows. She leaned on the counter.
And stared into the backyard where they kept
the rusty swing and jungle-gym set.
If she kept watching, she was sure to see
the elephant step out of the trees and trumpet
as it did every Monday at this house, at this hour.


La sala de autopsias

Entonces era joven y tenía la fuerza de diez.
Para cualquier cosa, pensaba. Pero parte de mi trabajo
en la noche era asear la sala de autopsias
una vez que el forense terminaba su trabajo. Sin embargo,
a veces terminaban temprano o demasiado tarde.
Pues, para ayudarme, dejaban cosas sobre
su mesa especialmente diseñada. Un pequeño bebe,
quieto como una piedra y frío como la nieve. En otra ocasión,
un enorme hombre negro de cabello blanco cuyo pecho
había sido abierto. Todos sus órganos vitales
reposaban en una bandeja junto a su cabeza. La manguera
seguía drenando, las luces de arriba brillaban.
Y una vez había una pierna, una pierna de mujer,
sobre la mesa. Una pierna pálida y torneada.
Sabía lo que era. Las había visto antes.
Aun así, me dejó sin aliento.

Cuando llegaba a casa en la noche, mi esposa decía:
“Cariño, todo va a estar bien. Vamos a tener
otra vida”. Pero no era
tan fácil. Ella tomaba mi mano entre las suyas
y la apretaba, mientras yo me recargaba en el sofá
y cerraba los ojos. Pensando en… algo.
No sé qué. Pero la dejaba llevar
mi mano a su pecho. En ese momento
abría los ojos y miraba al techo o también
al piso. Luego mis dedos se desviaban a su pierna.
Que era cálida y torneada, dispuesta a estremecerse,
a levantarse ligeramente, con el más leve contacto.
Pero mi pensamiento era confuso e inestable.
Nada sucedía. Todo sucedía. La vida
era una piedra, demoledora y punzante.

§

The Autopsy Room*

Then I was young and had the strength of ten.
For anything, I thought. Though part of my job
at night was to clean the autopsy room
once the coroner’s work was done. But now
and then they knocked off early, or too late.
For, so help me, they left things out
on their specially built table. A little baby,
still as a stone and snow cold. Another time,
a huge black man with white hair whose chest
had been laid open. All his vital organs
lay in a pan beside his head. The hose
was running, the overhead lights blazed.
And one time there was a leg, a woman’s leg,
on the table. A pale and shapely leg.
I knew it for what it was. I’d seen them before.
Still, it took my breath away.

When I went home at night my wife would say,
“Sugar, it’s going to be all right. We’ll trade
this life in for another.” But it wasn’t
that easy. She’d take my hand between her hands
and hold it tight, while I leaned back on the sofa
and closed my eyes. Thinking of … something.
I don’t know what. But I’d let her bring
my hand to her breast. At which point
I’d open my eyes and stare at the ceiling, or else
the floor. Then my fingers strayed to her leg.
Which was warm and shapely, ready to tremble
and raise slightly, at the slightest touch.
But my mind was unclear and shaky. Nothing
was happening. Everything was happening. Life
was a stone, grinding and sharpening.


Fotografía de mi padre a sus veintidós años

Octubre. Aquí en su cocina fría y extraña
contempló el rostro joven y avergonzado de mi padre.
Con sonrisa apenada, sostiene en una mano una tira
de perca espinosa y amarilla, en la otra
una botella de cerveza Carlsbad.

Con jeans y camisa de mezclilla, está apoyado
en la defensa frontal de un Ford 1934.
Le gustaría aparecer fuerte y pretencioso para la posteridad,
llevar su viejo sombrero inclinado hacia la oreja.
Toda su vida mi padre quiso ser arrojado.

Pero los ojos lo traicionan, también las manos
que muestran con debilidad la perca muerta
y la botella de cerveza. Padre, te amo,
pero ¿cómo puedo agradecerte, yo que tampoco puedo sostener
mi licor y ni siquiera conozco lugares para pescar?

§

Photograph of My Father in His Twenty Second Year•

October. Here in this dank, unfamiliar kitchen
I study my father’s embarrassed young man’s face.
Sheepish grin, he holds in one hand a string
of spiny yellow perch, in the other
a bottle of Carlsbad Beer.

In jeans and denim shirt, he leans
against the front fender of a 1934 Ford.
He would like to pose bluff and hearty for his posterity,
Wear his old hat cocked over his ear.
All his life my father wanted to be bold.

But the eyes give him away, and the hands
that limply offer the string of dead perch
and the bottle of beer. Father, I love you,
yet how can I say thank you, I who can’t hold my liquor either,
and don’t even know the places to fish?


Hijo

Esta mañana me despertó una voz de la infancia
que dice: Hora de levantarse, me levanto.
Toda la noche, en mi sueño, traté
de hallar un lugar donde mi madre pueda vivir
y ser feliz. Si quieres que me vuelva loca,
dice la voz, está bien. De lo contrario,
¡sácame de aquí! Yo soy el culpable
de llevarla a ese pueblo que odia.
De poner tan cerca a esos vecinos que odia.
De comprar esos muebles que odia.
¿Por qué mejor no me diste dinero y me dejaste gastarlo?
Quiero regresar a California, dice la voz.
Esta mañana no hay respuesta para eso
ni para nada en este mundo. El teléfono no para
de sonar. No puedo acercarme a él por temor
a escuchar mi nombre otra vez. El mismo nombre
al que mi padre respondió durante 53 años.
Antes de ir por su recompensa.
Murió justo después de decir: “Lleva esto
a la cocina, hijo”.
La palabra hijo saliendo de sus labios.
Temblando en el aire para que todos la escuchen.

§

Son*

Awakened this morning by a voice from my childhood
that says Time to get up, I get up.
All night long, in my sleep, trying
to find a place where my mother could live
and be happy. If you want me to lose my mind,
the voice says okay. Otherwise,
get me out of here! I’m the one to blame
for moving her to this town she hates. Renting
her the house she hates.
Putting those neighbors she hates so close.
Buying the furniture she hates.
Why didn’t you give me money instead, and let me spend it?
I want to go back to California, the voice says.
I’ll die if I stay here. Do you want me to die?
There’s no answer to this, or to anything else
in the world this morning. The phone rings
and rings. I can’t go near it for fear
of hearing my name once more. The same name
my father answered to for 53 years.
Before going to his reward.
He died just after saying “Take this
into the kitchen, son.”
The word son issuing from his lips.
Wobbling in the air for all to hear.


Esta mañana

Esta mañana fue increíble. Una menuda nieve
reposaba sobre la tierra. El sol flotaba en el cielo
azul y despejado. El mar era azul y verde azulado,
hasta donde mis ojos podían ver.
Apenas unas ondas. Tranquilas. Me vestí y salí
a dar un paseo: resuelto a no volver
hasta absorber lo que la Naturaleza ofrecía.
Pasé cerca de unos árboles viejos e inclinados.
Crucé un campo con rocas desperdigadas
en el que la nieve se había acumulado. Seguí
caminando hasta llegar al acantilado.
Desde ahí contemplé el mar, el cielo y
las gaviotas que giraban sobre la playa blanca
a la distancia. Todo era hermoso. Todo bañado por una luz
pura y fría. Pero, como de costumbre, mis pensamientos
comenzaron a vagar. Tuve que hacer
un esfuerzo para ver lo que estaba viendo
y no otra cosa. Tuve que decirme que eso era lo que
importaba y no lo otro. (¡Y lo vi
durante uno o dos minutos!). Durante uno o dos minutos
se llevó mis frecuentes reflexiones sobre
lo correcto y lo incorrecto: el deber,
los dulces recuerdos, los pensamientos sobre la muerte,
cómo debí tratar a mi primera esposa. Todas las cosas
que esperé se alejarían esa mañana.
Los asuntos con los que vivo todos los días. Aquello
que he pisoteado para mantenerme vivo.
Pero durante uno o dos minutos me olvidé
de mí mismo y de todo lo demás. Sé que lo hice.
Pues cuando me di la vuelta no supe
dónde estaba. Hasta que unas aves se alzaron
desde los torcidos árboles. Y volaron
en la dirección a la que necesitaba ir.

§

This Morning•

This morning was something. A little snow
lay on the ground. The sun floated in a clear
blue sky. The sea was blue, and blue-green,
as far as the eye could see.
Scarcely a ripple. Calm. I dressed and went
for a walk — determined not to return
until I took in what Nature had to offer.
I passed close to some old, bent-over trees.
Crossed a field strewn with rocks
where snow had drifted. Kept going
until I reached the bluff.
Where I gazed at the sea, and the sky, and
the gulls wheeling over the white beach
far below. All lovely. All bathed in a pure
cold light. But, as usual, my thoughts
began to wander. I had to will
myself to see what I was seeing
and nothing else. I had to tell myself this is what
mattered, not the other. (And I did see it,
for a minute or two!) For a minute or two
it crowded out the usual musings on
what was right, and what was wrong — duty,
tender memories, thoughts of death, how I should treat
with my former wife. All the things
I hoped would go away this morning.
The stuff I live with every day. What
I’ve trampled on in order to stay alive.
But for a minute or two I did forget
myself and everything else. I know I did.
For when I turned back I didn’t know
where I was. Until some birds rose up
from the gnarled trees. And flew
in the direction I needed to be going.


Atardecer

Aquel lánguido atardecer de verano fui a pescar solo.
Pescaba a medida que la oscuridad avanzaba.
Experimenté una sensación de pérdida excepcional y luego
una alegría excepcional cuando llevé un salmón plateado
a la lancha y metí una red debajo del pescado.
¡Corazón secreto! Cuando miré el agua que ondeaba
y el oscuro contorno de las montañas
detrás del pueblo, nada me insinuó
que sufriría tanto este deseo
de regresar una vez más, antes de que muera.
Lejos de todo, lejos de mí mismo.

§

Evening*

I fished alone that languid autumn evening.
Fished as darkness kept coming on.
Experiencing exceptional loss and then
exceptional joy when I brought a silver salmon
to the boat, and dipped a net under the fish.
Secret heart! When I looked into the moving water
and up at the dark outline of the mountains
behind the town, nothing hinted then
I would suffer so this longing
to be back once more, before I die.
Far from everything, and far from myself.


La corriente

Estos peces no tienen ojos
estos peces plateados que vienen a mis sueños,
esparciendo su hueva y su esperma
en los bolsillos de mi mente.

Pero hay uno que se acerca:
pesado, cicatrizado, silencioso como el resto,
que sólo resiste contra la corriente,

cerrando su oscura boca contra
la corriente, cerrándola y abriéndola
mientras se aferra a la corriente.

§

The Current•

These fish have no eyes
these silver fish that come to me in dreams,
scattering their roe and milt
in the pockets of my brain.

But there’s one that comes—
heavy, scarred, silent like the rest,
that simply holds against the current,

closing its dark mouth against
the current, closing and opening
as it holds to the current.

El viaje del héroe, Alfredo Arreguín

La vida de Raymond Carver. Documental

*Raymond Carver, Ultramarine. Poems. Vintage Books: Nueva York, 2015.

· Raymond Carver en All Poetry.

Poemas de Patrick Kavanagh (1904-1967)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Septiembre, 2020

Momento

Busca en todo aquello que muestre
el momento extático.
Son pocos los que
alguna vez han visto con profundidad
a través del velo del barro.

La belleza genuina
no se extiende difusamente
sobre un día entre años,
sino en un momento demasiado brillante,
demasiado feroz
para los cobardes,
aparece,
y simple como el placer de un niño solitario.

§

Moment*

Seek in all that which proves
The exciting moment.
Few are they
Who have seen once deeply
Through the veil of clay.

Not diffusely
Is true beauty spread
Over a day of years,
But in a moment too bright,
Too fierce
For cowards,
One appears,
And simple as a lonely child’s delight.


Inocencia

Ellos se reían de mi amada:
la colina triangular que pendía
debajo de Big Forth. Decían
que estaba cercado por los setos de espino
de la pequeña granja y que no conocía el mundo.
Pero yo sabía que la puerta del amor hacia la vida
es la misma puerta en todos lados.

Avergonzado de la que amaba,
la aparté de mí y la llamé zanja
aunque ella me sonreía con violetas.

Pero ahora he vuelto a sus brazos de brezos;
el rocío matinal de un cálido otoño se posa
sobre los tallos descoloridos de las papas:
¿Qué edad tengo?

No sé qué edad tengo,
no tengo edad mortal;
no sé nada de las mujeres,
nada de las ciudades,
no puedo morir
a menos que salga de estos setos de espino.

§

Innocence*

They laughed at one I loved —
The triangular hill that hung
Under the Big Forth. They said
That I was bounded by the whitethorn hedges
Of the little farm and did not know the world.
But I knew that love’s doorway to life
Is the same doorway everywhere.

Ashamed of what I loved
I flung her from me and called her a ditch
Although she was smiling at me with violets.

But now I am back in her briary arms;
The dew of an Indian Summer morning lies
On bleached potato-stalks –
What age am I?

I do not know what age I am,
I am no mortal age;
I know nothing of women,
Nothing of cities,
I cannot die
Unless I walk outside these whitethorn hedges.


Anna Quinn

Oh, Dios del cielo,
¿Debo por siempre ser un sueño del amor?
¿Debo por siempre ver como en un cristal
la belleza de la vida pasar frente a mí,
como Anna Quinn o la luz del sol en la hierba?

§

Anna Quinn*

O God above,
Must I forever be a dream of love?
Must I forever see as in a glass
The loveliness of life before me pass,
Like Anna Quinn or sunlight on the grass?


Epopeya

He vivido en lugares importantes, en tiempos
en que se decidían grandes sucesos: a quién pertenecía
esa mitad de acre pedregoso, una tierra de nadie
rodeada de reclamos armados con rastrillos.
Escuché a los Duffy gritar: “¡Maldita sea tu alma!”,
y vi al viejo McCabe, desnudo hasta la cintura,
pisar el terreno desafiando el acero:
“Ahí está la marca sobre esas piedras pardas”.
Eso fue en el año de la cuestión de Múnich. ¿Cuál
era más importante? Me inclinaba
a perder la fe en Ballyrush y Gortin
hasta que el fantasma de Homero susurró en mi mente.
Dijo: Compuse la Ilíada a partir de una riña local
como esa. Los dioses crean su propia importancia.

§

Epic

I have lived in important places, times
When great events were decided: who owned
That half a rood of rock, a no-man’s land
Surrounded by our pitchfork-armed claims.
I heard the Duffys shouting ‘Damn your soul’
And old McCabe, stripped to the waist, seen
Step the plot defying blue cast-steel –
‘Here is the march along these iron stones’.
That was the year of the Munich bother. Which
Was most important? I inclined
To lose my faith in Ballyrush and Gortin
Till Homer’s ghost came whispering to my mind.
He said: I made the Iliad from such
A local row. Gods make their own importance.


Versos escritos en una banca del Gran Canal, Dublín

“Erigidos a la memoria de la esposa de Dermond O’Brien”

Oh, recuérdame donde haya agua,
de preferencia agua de canal, con ese verde
tan sereno en el corazón del verano. Hermano,
recuérdame con tal belleza
junto a una esclusa donde rujan como el Niágara
cascadas para aquellos sentados en el tremendo silencio
de mediados de julio. Nadie hablará en prosa
al hallar su camino hacia estas islas parnasianas.
Un cisne pasa con la cabeza baja por tantas disculpas,
luz fantástica se asoma a través de los ojos de los puentes…
¡y miren!, una barcaza llega de Athy
y de otros remotos pueblos trayendo mitologías.
Oh, no me recuerdes con la valiente tumba del héroe:
sólo una banca junto al canal para el paseante.

§

Lines Written on a Seat on the Grand Canal, Dublin*

‘Erected to the Memory of Mrs Dermod O’Brien’

O commemorate me where there is water,
Canal water preferably, so stilly
Greeny at the heart of summer. Brother
Commemorate me thus beautifully
Where by a lock Niagarously roars
The falls for those who sit in the tremendous silence
Of mid-July. No one will speak in prose
Who finds his way to these Parnassian islands.
A swan goes by head low with many apologies,
Fantastic light looks through the eyes of bridges –
And look! a barge comes bringing from Athy
And other far-flung towns mythologies.
O commemorate me with no hero-courageous
Tomb – just a canal-bank seat for the passer-by.


Ascético

Que al final
pueda hallar algo
que no se vende por un centavo
en los arrabales de la Mente.

Que pueda partir
con estas manos
el pan de la sabiduría que crece
en las otras tierras.

Por eso, por eso
me visto con
los harapos del hambre y subo
la escalera infinita.

§

Ascetic*

That in the end
I may find
Something not sold for a penny
In the slums of Mind.

That I may break
With these hands
The bread of wisdom that grows
In the other lands.

For this, for this
Do I wear
The rags of hunger and climb
The unending stair.


La ironía de eso

No tengo la refinada osadía de los hombres
que han dominado la pluma
o la cartera.
Las complejidades de muchos esclavos están en mis versos.
Cuando enderezo los hombros para mirar el mundo con arrojo,
veo el talento maldecirme
con frialdad hasta encorvarme de atrición.
A mí me tocó la misión del mendigo.
Para los sueños de belleza debí haber nacido ciego.

Debí contentarme con caminar detrás,
buscando en espejos de piedra
el reflejo del placer de Dios:
un narrador de historias de segunda mano,
una gloria de segunda mano.
No fue correcto
que en mi mente hicieran eco las armonías de la vida,
que haya visto una flor
con pétalos de imponente fuerza.

§

The Irony of It*

I have not the fine audacity of men
Who have mastered the pen
Or the purse.
The complexes of many slaves are in my verse.
When I straighten my shoulders to look at the world boldly,
I see talent coldly
Damning me to stooped attrition.
Mine was a beggar’s mission.
To dreams of beauty I should have been born blind.

I should have been content to walk behind,
Watching the mirror-stones
For the reflection of God’s delight:
A second-hand teller of the story,
A second-hand glory.
It was not right
That my mind should have echoed life’s overtones,
That I should have seen a flower
Petalled in mighty power.


Recuerdo de los chopos

Caminaba bajo los chopos otoñales que mi padre plantó
un día de abril cuando yo era niño
y corría junto a un montón de retoños
de los cuales él eligió los más rectos, los más prometedores.

Mi padre soñaba con bosques, está muerto…
y hay bosques de chopos en los tiraderos
y en las orillas de los drenajes.

Cuando miro arriba
veo a mi padre
mirando a través del cielo enramado.

§

Poplar Memory*

I walked under the autumned poplars that my father planted
On a day in April when I was a child
Running beside the heap of suckers
From which he picked the straightest, most promising.

My father dreamt forests, he is dead –
And there are poplar forests in the waste-places
And on the banks of drains.

When I look up
I see my father
Peering through the branched sky.


Al conocimiento

Me enseñaste infinidad de cosas,
colmando mi voz cantante
de signos y sonidos hasta que los reyes
creativos no pudieron soportar.

Antes de que llegaras conocía el lenguaje
de las montañas, podía rezar
con la piedra y el agua. ¡Oh, inmunda sanguijuela
que chupas la sangre de la verdad!
Cerraste la persiana oscura y misteriosa
de la Tierra y sólo pude ver
las paredes de la vida, el contorno
de un árbol de frutas enfermas.

Me enseñaste a navegar por la noche
sin estrellas, a no descansar en babor…
pero mi primer sueño tenía alas de luz
y hechicería de querubín.

Dijiste: este es el único camino
de la verdad. Y el tonto que hay en mí
enterró la linterna de Dios en el oscuro barro
que un ángel podría no ver.

§

To Knowledge*

You taught me far too many things,
Filling my singing void
With signs and sounds until the kings
Creative could not bide.

Before you came I knew the speech
Of mountains, I could pray
With stone and water. O foul leech
That sucks truth’s blood away!
The dark mysterious blind of Earth
You drew and I could see
Only the walls of life, the girth
Of one ill-fruited tree.

You taught me how to steer by night
Unstarred and port no lie –
But my first dream had wings of light,
And cherub witchery

You said: This is the only way
Of truth. And the fool in me
Buried God’s lantern in dark clay
That an angel might not see


Noche húmeda de abril

Los pájaros cantaban en los húmedos árboles
y yo los escuchaba, eso fue hace cien años
y yo estaba muerto y alguien más los escuchaba.
Pero yo estaba contento de haber registrado para él
               la melancolía.

§

Wet Evening in April*

The birds sang in the wet trees
And I listened to them it was a hundred years from now
And I was dead and someone else was listening to them.
But I was glad I had recorded for him
               The melancholy.

Yellow Sky, Margaret Egan

Patrick Kavanagh leyendo “Epic”

*Patrick Kavanagh, Collected Poems, Londres: Penguin Books, 2005.

Poemas no reunidos de Patrick Kavanagh

“Cuervo”, poemas de Ted Hughes (1930-1998)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Agosto, 2020

La primera lección de Cuervo

Dios trataba de enseñar a Cuervo a hablar.
“Amor”, dijo Dios. “Di Amor”.
Cuervo abrió la boca y el tiburón blanco se estrelló contra el mar
y se hundió rodando, descubriendo su propia profundidad.

“No, no”, dijo Dios. “Di Amor. Ahora inténtalo. AMOR”.
Cuervo abrió la boca y una mosca azul, una tsé-tsé y un mosquito
salieron zumbando rumbo
a sus ollas de carne humana.

“Un último intento”, dijo Dios. “Ahora, AMOR”.
Cuervo se convulsionó, abrió la boca, se arqueó y
la prodigiosa cabeza sin cuerpo del hombre
brotó de la tierra, con los ojos girando,
mascullando protestas—

y Cuervo se arqueó otra vez, antes de que Dios pudiera detenerlo,
y la vulva de la mujer cayó sobre el cuello del hombre y lo apretó.
Ambos lucharon sobre la hierba.
Dios luchó por apartarlos, maldijo, lloró…

Cuervo se echó a volar con aire culpable.

§

Crow’s First Lesson*

God tried to teach Crow how to talk.
‘Love,’ said God. ‘Say, Love.’
Crow gaped, and the white shark crashed into the sea
And went rolling downwards, discovering its own depth.

‘No, no,’ said God. ‘Say Love. Now try it. LOVE.’
Crow gaped, and a bluefly, a tsetse, a mosquito
Zoomed out and down
To their sundry flesh-pots.

‘A final try,’ said God. ‘Now, LOVE.’
Crow convulsed, gaped, retched and
Man’s bodiless prodigious head
Bulbed out onto the earth, with swivelling eyes,
Jabbering protest—

And Crow retched again, before God could stop him.
And woman’s vulva dropped over man’s neck and tightened.
The two struggled together on the grass.
God struggled to part them, cursed, wept–

Crow flew guiltily off.


Una travesura infantil

Los cuerpos del hombre y la mujer yacían sin almas,
con la boca abierta, la mirada estúpida, inertes
sobre las flores del Edén.
Dios reflexionaba.

El problema era tan grande que lo arrastró al sueño.

Cuervo reía.
Mordió a Gusano, hijo único de Dios,
y lo partió en dos mitades convulsas.

Introdujo en el hombre la mitad de la cola
con la punta herida colgando de fuera.

Introdujo en la mujer la otra mitad, con la cabeza por delante,
que se arrastró muy profundo y hacia arriba
hasta asomarse por sus ojos
llamando a la cola para que se unieran rápido, rápido
porque, ¡ay!, dolía mucho.

El hombre despertó y se arrastró sobre el pasto.
La mujer despertó y lo vio venir.
Ninguno supo qué había ocurrido.

Dios siguió durmiendo.

Cuervo siguió riendo.

§

A Childish Prank*

Man’s and woman’s bodies lay without souls,
Dully gaping, foolishly staring, inert
On the flowers of Eden.
God pondered.

The problem was so great, it dragged him asleep.

Crow laughed.
He bit the Worm, God’s only son,
Into two writhing halves.

He stuffed into man the tail half
With the wounded end hanging out.

He stuffed the head half headfirst into woman
And it crept in deeper and up
To peer out through her eyes
Calling it’s tail-half to join up quickly, quickly
Because O it was painful.

Man awoke being dragged across the grass.
Woman awoke to see him coming.
Neither knew what had happened.

God went on sleeping.

Crow went on laughing.


Cuervo se posa

Cuervo vio la horda de montañas, exhalando vapor en la mañana.
Y vio la oscura columna
del mar, con la tierra entera dentro de sus ondulaciones.
Vio las estrellas, exhalando gases en la negrura, hongos del
bosque de la nada, nublando sus esporas, el virus de Dios.

Y se estremeció con el horror de la Creación.

En la alucinación del horror
vio un zapato, sin suela, empapado por la lluvia,
tirado en un páramo.
Y había un cesto de basura, con el fondo oxidado,
un área de juego para el viento, en un tiradero de charcos.

Había un abrigo, en el oscuro armario, en la habitación silenciosa, en
la casa silenciosa.
Había un rostro, fumando un cigarrillo entre la ventana
crepuscular y las brasas de la chimenea.

Cerca del rostro, una mano, inmóvil.

Cerca de la mano, una taza.

Cuervo parpadeó.      Parpadeó.      Nada se desvaneció.

Se quedó mirando la evidencia.

Nada se le escapaba. (Nada podía escapar).

§

Crow Alights*

Crow saw the herded mountains, steaming in the morning.
and he saw the sea
Dark-spined, with the whole earth in its coils.
He saw the stars, fuming away into the black, mushrooms of
the nothing forest, clouding their spores, the virus of God.
And he shivered with the horror of Creation.

In the hallucination of the horror
He saw this shoe, with no sole, rain-sodden,
Lying on a moor.
And there was this garbage can, bottom rusted away,
A playing place for the wind, in a waste of puddles.

There was this coat, in the dark cupboard,
in the silent room, in the silent house.
There was this face, smoking its cigarette between the dusk
window and the fire’s embers.

Near the face, this hand, motionless.

Near the hand, this cup.

Crow blinked.      He blinked.      Nothing faded.

He stared at the evidence.

Nothing escaped him. (Nothing could escape.)


La teología de Cuervo

Cuervo advirtió que Dios lo amaba:
de otro modo, lo habría arrojado a la muerte.
Con eso quedó comprobado.
Cuervo se inclinó, fascinado, sobre el latido de su corazón.

Y advirtió que Dios hablaba a Cuervo:
el solo existir era Su revelación.

Pero ¿qué amaba a las piedras y hablaba a la piedra?
Ellas también parecían existir.
¿Y qué hablaba a ese extraño silencio
después de que su clamor de graznidos se disipaba?

¿Y qué amaba a los perdigones
que escurrían de esos cuervos colgados en estado de momificación?
¿Qué hablaba al silencio del plomo?

Cuervo advirtió que había dos Dioses:

uno de ellos era mucho más grande que el otro
y amaba a sus enemigos
y tenía todas las armas.

§

Crow’s Theology*

Crow realized God loved him—
Otherwise, he would have dropped dead.
So that was proved.
Crow reclined, marvelling, on his heart-beat.

And he realized that God spoke Crow-
Just existing was His revelation.

But what Loved the stones and spoke stone?
They seemed to exist too.
And what spoke that strange silence
After his clamour of caws faded?

And what loved the shot-pellets
That dribbled from those strung-up mummifying crows?
What spoke the silence of lead?

Crow realized there were two Gods—

One of them much bigger than the other
Loving his enemies
And having all the weapons.


La caída de Cuervo

Cuando Cuervo era blanco decidió que el sol era demasiado blanco.
Decidió que resplandecía con demasiada blancura.
Decidió atacarlo y derrotarlo.

Se cargó de fuerza y brilló con plenitud.
Agarró su furia y se hinchó de ella.
Apuntó su pico directo al centro del sol.

Su risa llegó hasta el centro de sí mismo

y atacó.

Con su grito de batalla los árboles envejecieron súbitamente,
las sombras se aplanaron.

Pero el sol brillaba—
brillaba, y Cuervo regresó chamuscado y negro.

Abrió su boca pero lo que salió fue negrura chamuscada.

“Allá arriba”, consiguió decir,
“donde lo blanco es negro y lo negro es blanco, yo gané”.

§

Crow’s Fall*

When Crow was white he decided the sun was too white.
He decided it glared much too whitely.
He decided to attack it and defeat it.

He got his strength flush and in full glitter.
He clawed and fluffed his rage up.
He aimed his beak direct at the sun’s centre.

He laughed himself to the centre of himself

And attacked.

At his battle cry trees grew suddenly old,
Shadows flattened.

But the sun brightened-
It brightened, and Crow returned charred black.

He opened his mouth but what came out was charred black.

“Up there,” he managed,
“Where white is black and black is white, I won.”


Cuervo sale a cazar

Cuervo
decidió poner a prueba las palabras.

Imaginó algunas palabras para la labor, una linda manada
de ojos claros, resonante, bien adiestrada,
con dientes fuertes.
Imposible hallar una especie mejor criada.

Señaló a la liebre y a ella fueron las palabras
resonantes.
Cuervo era Cuervo sin duda, pero ¿qué es una liebre?

Se convirtió a sí misma en un búnker de concreto.
Las palabras dieron vueltas protestando, resonando.

Cuervo convirtió las palabras en bombas: estallaron el búnker.
Los pedacitos del búnker volaron: una parvada de estorninos.

Cuervo convirtió las palabras en escopetas: derribaron a los estorninos.
Los estorninos que caían se convirtieron en un aguacero.

Cuervo convirtió las palabras en una presa, recolectando el agua.
El agua se convirtió en un terremoto, engullendo la presa.

El terremoto se convirtió en una liebre que saltó a la colina
tras devorar las palabras de Cuervo.

Cuervo siguió con la mirada a la liebre saltarina
mudo de admiración.

§

Crow Goes Hunting*

Crow
Decided to try words.

He imagined some words for the job, a lovely pack-
Clear-eyed, resounding, well-trained,
With strong teeth.
You could not find a better bred lot.

He pointed out the hare and away went the words
Resounding.
Crow was Crow without fail, but what is a hare?

It converted itself to a concrete bunker.
The words circled protesting, resounding.

Crow turned the words into bombs-they blasted the bunker.
The bits of bunker flew up-a flock of starlings.

Crow turned the words into shotguns, they shot down the starlings.
The falling starlings turned to a cloudburst.

Crow turned the words into a reservoir, collecting the water.
The water turned into an earthquake, swallowing the reservoir.

The earthquake turned into a hare and leaped for the hill
Having eaten Crow’s words.

Crow gazed after the bounding hare
Speechless with admiration.


Cuervo más negro que nunca

Cuando Dios, asqueado del hombre,
volteó hacia el cielo,
y el hombre, asqueado de Dios,
volteó hacia Eva,
todo parecía derrumbarse.

Pero Cuervo      Cuervo
Cuervo los unió con clavos,
unió el Cielo y la tierra con clavos —

entonces el hombre gritó, pero con la voz de Dios.
Y Dios sangró, pero con la sangre del hombre.

Luego la bisagra del Cielo y la tierra rechinó,
se hizo gangrena y se apestó —
un horror más allá de la redención.

La agonía no disminuyó.

El hombre no podía ser hombre ni Dios Dios.

La agonía

creció.

Cuervo

sonrió

gritando: “Esta es mi Creación”,

desplegando en su vuelo la negra bandera de su ser.

§

Crow Blacker than Ever*

When God, disgusted with man,
Turned toward heaven,
And man, disgusted with God,
Turned toward Eve,
Things looked like falling apart.

But Crow Crow
Crow nailed them together,
Nailing Heaven and earth together —

So man cried, but with God’s voice.
And God bled, but with man’s blood.

Then Heaven and earth creaked at the joint
Which became gangrenous and stank —
A horror beyond redemption.

The agony did not diminish.

Man could not be man nor God God.

The agony

Grew.

Crow

Grinned

Crying: ‘This is my Creation,’

Flying the black flag of himself.

The Raven (1980), Jamie Wyeth

Ted Hughes leyendo poemas de Crow

*Ted Hughes, Collected Poems. Londres: Faber & Faber, 2003.

Cinco poemas de Edward Hirsch (1950)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Agosto, 2020

Nunca pude rezar

Llévame hasta la costa
donde el faro fue abandonado
y la luna resuena en los techos.

Déjame escuchar el viento que hojea los árboles
y ver las estrellas que destellan, una por una,
como los rostros olvidados de los muertos.

Nunca pude rezar,
pero déjame inscribir ni nombre
en el libro de las olas

y luego contemplar el domo
del cielo interminable
y ver mi voz navegar hacia la noche.

§

I Was Never Able to Pray*

Wheel me down to the shore
where the lighthouse was abandoned
and the moon tolls in the rafters.

Let me hear the wind paging through the trees
and see the stars flaring out, one by one,
like the forgotten faces of the dead.

I was never able to pray,
but let me inscribe my name
in the book of waves

and then stare into the dome
of a sky that never ends
and see my voice sail into the night.


Temprana mañana de domingo

Solía burlarme de mi padre y sus amigos
por levantarse temprano las mañanas de domingo
para tomar café en un lugar del barrio,
pero ahora soy uno de esos amigos.

A nadie le importan mis viejas humillaciones,
pero siguen arrastrándose por mis sueños
como una tira de latas vacías que traquetean
detrás de un auto abandonado.

Así sucede: justo cuando piensas
que has olvidado a la chica de cabello rojo
que te dejó plantado en un estacionamiento
hace cuarenta años, te despiertas

bastante temprano para verla desaparecer
a la vuelta de la esquina de tu sueño,
viajando con un sujeto en una motocicleta
que ruge en la carretera al amanecer.

Y ahora estoy sentado en un café
a media luz lleno de madrugadores,
donde las ventanas están tiznadas
y el café es caliente y amargo.

§

Early Sunday Morning*

I used to mock my father and his chums
for getting up early on Sunday morning
and drinking coffee at a local spot
but now I’m one of those chumps.

No one cares about my old humiliations
but they go on dragging through my sleep
like a string of empty tin cans rattling
behind an abandoned car.

It’s like this: just when you think
you have forgotten that red-haired girl
who left you stranded in a parking lot
forty years ago, you wake up

early enough to see her disappearing
around the corner of your dream
on someone else’s motorcycle
roaring onto the highway at sunrise.

And so now I’m sitting in a dimly lit
café full of early morning risers
where the windows are covered with soot
and the coffee is warm and bitter.


Derriben la oscuridad

Mi padre en la noche arrastra los pies de cuarto en cuarto
en una oscura misión a través del corredor.

Ayúdenme, espíritus, a penetrar su sueño
para aliviar su inquieto viaje.

Derriben la oscuridad para un vendedor
que podía cautivar todo salvo a las sombras,

un inmigrante que se para en el umbral
de una vasta noche

sin andadera ni bastón
e incapaz de recordar lo que quería decir,

aunque alce su brazo derecho a manera de profecía,
mientras el izquierdo tiembla inútilmente en señal de alarma.

Mi padre en la noche arrastra los pies de cuarto en cuarto
y ya no es un padre ni un esposo ni un hijo,

sino un niño parado al borde de un bosque
escuchando el distante aullido de los lobos,

los perros salvajes,
los primitivos aleteos que sacuden las copas de los árboles.

§

Lay Back The Darkness*

My father in the night shuffling from room to room
on an obscure mission through the hallway.

Help me, spirits, to penetrate his dream
and ease his restless passage.

Lay back the darkness for a salesman
who could charm everything but the shadows,

an immigrant who stands on the threshold
of a vast night

without his walker or his cane
and cannot remember what he meant to say,

though his right arm is raised, as if in prophecy,
while his left shakes uselessly in warning.

My father in the night shuffling from room to room
is no longer a father or a husband or a son,

but a boy standing on the edge of a forest
listening to the distant cry of wolves,

to wild dogs,
to primitive wingbeats shuddering in the treetops.


Más de la mitad del camino

He encendido todas las luces de la casa,
pero nada puede salvarme de esta oscuridad.

He salido al frente del porche para ver
las estrellas que perforan las negras nubes lácteas

y la luna que mira con frialdad entre los árboles,
salvo a este negativo que llevo dentro de mí.

¿Dónde está el niño que memorizaba constelaciones?
¿Cuál es el libro de texto que así lo consolaba?

Ahora llevo más de la mitad del camino rumbo a la tumba,
pero no soy la mitad del hombre que quise llegar a ser.

¿A qué deidad fracturada puedo rezar?
Estoy dispuesto a pagar a la noche con interés,

pero la noche no quiere nada más que a ella misma.
¿Qué quería decirle a la oscuridad?

La muerte es un cero extraído de mi pecho.
Dios es una ausencia que murmura en las hojas.

§

More Than Halfway*

I’ve turned on lights all over the house,
but nothing can save me from this darkness.

I’ve stepped onto the front porch to see
the stars perforating the milky black clouds

and the moon staring coldly through the trees,
but this negative I’m carrying inside me.

Where is the boy who memorized constellations?
What is the textbook that so consoled him?

I’m now more than halfway to the grave,
but I’m not half the man I meant to become.

To what fractured deity can I pray?
I’m willing to pay the night with interest,

though the night wants nothing but itself.
What did I mean to say to darkness?

Death is a zero hollowed out of my chest.
God is an absence whispering in the leaves.


Edward Hopper y la Casa junto a la vía del tren (1925)

Desde afuera, en punto del mediodía,
esa casa extraña y desgarbada tiene la expresión
de alguien que está siendo observado, de alguien que contiene
la respiración bajo el agua, en silencio, expectante;

esa casa tiene vergüenza de sí misma; vergüenza
de su fantástica buhardilla en el techo
y de su porche pseudo-gótico, vergüenza
de sus hombros y de sus manos grandes y torpes.

Pero el hombre detrás del caballete es implacable.
Es tan brutal como la luz del sol y cree que
la casa le ha hecho algo terrible
a la gente que alguna vez vivió allí

porque ahora está desesperadamente vacía,
debió haberle hecho algo al cielo
porque el cielo, también, está totalmente desolado
y desprovisto de significado. No hay

árboles ni arbustos por ningún lado: la casa
debió haber hecho algo contra la tierra.
La única presencia es un par de vías
que se prolonga en la distancia. Ningún tren pasa.

Ahora el extraño regresa todos los días a ese lugar
hasta que la casa comienza a sospechar que
el hombre, también, está desolado, desolado
e incluso avergonzado. Pronto la casa empieza

a mirar con franqueza al hombre. Y de algún modo
el lienzo blanco y vacío adopta poco a poco
la expresión de alguien que está enervado,
de alguien que contiene la respiración bajo el agua.

Y luego, un día el hombre simplemente desaparece.
Es la sombra de una última tarde que se mueve
a través de las vías, abriéndose paso
entre la penumbra de los vastos campos.

Ese hombre pintará otras mansiones abandonadas,
difusas ventanas de cafeterías y letreros mal grabados
de escaparates a las orillas de pequeñas ciudades.
Y siempre tendrán la misma expresión,

la mirada completamente desnuda de alguien
que está siendo observado, de un estadunidense desgarbado.
Alguien que está a punto de ser abandonado
una vez más, y ya no puede soportarlo.

§

Edward Hopper and the House by the Railroad (1925)∗∗

Out here in the exact middle of the day,
This strange, gawky house has the expression
Of someone being stared at, someone holding
His breath underwater, hushed and expectant;

This house is ashamed of itself, ashamed
Of its fantastic mansard rooftop
And its pseudo-Gothic porch, ashamed
of its shoulders and large, awkward hands.

But the man behind the easel is relentless.
He is as brutal as sunlight, and believes
The house must have done something horrible
To the people who once lived here

Because now it is so desperately empty,
It must have done something to the sky
Because the sky, too, is utterly vacant
And devoid of meaning. There are no

Trees or shrubs anywhere–the house
Must have done something against the earth.
All that is present is a single pair of tracks
Straightening into the distance. No trains pass.

Now the stranger returns to this place daily
Until the house begins to suspect
That the man, too, is desolate, desolate
And even ashamed. Soon the house starts

To stare frankly at the man. And somehow
The empty white canvas slowly takes on
The expression of someone who is unnerved,
Someone holding his breath underwater.

And then one day the man simply disappears.
He is a last afternoon shadow moving
Across the tracks, making its way
Through the vast, darkening fields.

This man will paint other abandoned mansions,
And faded cafeteria windows, and poorly lettered
Storefronts on the edges of small towns.
Always they will have this same expression,

The utterly naked look of someone
Being stared at, someone American and gawky.
Someone who is about to be left alone
Again, and can no longer stand it.

Casa junto a las vías del tren (1925), Edward Hopper

Una conversación con Edward Hirsch

*Edward Hirsch Poetry

**Edward Hirsch en Poetry Foundation

Cinco poemas de Philip Larkin (1922-1985)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Julio, 2020

Ignorancia

Es extraño no saber nada, nunca estar seguro
de lo que es verdadero o correcto o real,
sino obligados a matizar o así lo creo,
o Bueno, así parece:
alguien debe saber.

Es extraño ignorar el modo en que funcionan las cosas:
su habilidad para hallar lo que necesitan,
su sentido de la forma, su puntualidad para esparcir la semilla
y su disposición para cambiar;
sí, es extraño,

incluso portar tal conocimiento —pues nuestra carne
nos rodea con sus propias decisiones—
y sin embargo pasar la vida entera en imprecisiones,
pues cuando empezamos a morir
no tenemos idea por qué.

§

Ignorance*

Strange to know nothing, never to be sure
Of what is right or true or real,
But forced to qualify or so I feel
Or Well, it does seem so:
Someone must know.

Strange to be ignorant of the way things work:
Their skill at finding what they need,
Their sense of shape, and punctual spread of seed,
And willingness to change;
Yes, it is strange,

Even to wear such knowledge—for our flesh
surrounds us with its own decisions—
and yet spend all our lives on imprecisions,
that when we start to die
have no idea why.


Señor Bleaney

“Este era el cuarto del señor Bleaney. Aquí se quedó
todo el tiempo que estuvo en Bodies, hasta
que se lo llevaron”. Cortinas floreadas, delgadas, deshilachadas,
caen unas cinco pulgadas bajo el alféizar,

cuya ventana muestra una franja de tierra en construcción,
con maleza y basura. “El señor Bleaney mantenía
mi pedacito de jardín muy bien cuidado”.
Una cama, una silla recta, un foco de sesenta watts, no hay gancho

detrás de la puerta, ni espacio para libros o bolsas…
“Lo tomo”. De modo que me acuesto
donde el señor Bleaney solía acostarse y apago los pitillos
en el mismo platito de recuerdo, y trato

de taparme los oídos con algodón para sofocar
el parloteo del televisor que él la alentó a comprar.
Conozco sus hábitos: la hora en que bajaba,
que prefería la salsa al gravy, la razón por la que

permanecía pegado a los cuatro rincones,
como a su plan de cada año: sus amigos los Frinton,
que lo hospedaban en las vacaciones de verano,
y las navidades en casa de su hermana en Stoke.

Pero si se levantaba y miraba el frío viento
encrespando las nubes, se acostaba en la mohosa cama
diciéndose que éste era su hogar y sonreía,
y se estremecía, incapaz de sacudirse el temor de que

la forma en que vivimos es la medida de nuestra naturaleza,
y de que a su edad no tener nada que mostrar
más que un cuarto alquilado debía dejarle muy claro
que no tenía mejor explicación. No lo sé.

§

Mr Bleaney*

‘This was Mr Bleaney’s room. He stayed
The whole time he was at the Bodies, till
They moved him.’ Flowered curtains, thin and frayed,
Fall to within five inches of the sill,

Whose window shows a strip of building land,
Tussocky, littered. ‘Mr Bleaney took
My bit of garden properly in hand.’
Bed, upright chair, sixty-watt bulb, no hook

Behind the door, no room for books or bags —
‘I’ll take it.’ So it happens that I lie
Where Mr Bleaney lay, and stub my fags
On the same saucer-souvenir, and try

Stuffing my ears with cotton-wool, to drown
The jabbering set he egged her on to buy.
I know his habits — what time he came down,
His preference for sauce to gravy, why

He kept on plugging at the four aways —
Likewise their yearly frame: the Frinton folk
Who put him up for summer holidays,
And Christmas at his sister’s house in Stoke.

But if he stood and watched the frigid wind
Tousling the clouds, lay on the fusty bed
Telling himself that this was home, and grinned,
And shivered, without shaking off the dread

That how we live measures our own nature,
And at his age having no more to show
Than one hired box should make him pretty sure
He warranted no better, I don’t know.


El mundo literario

I

“Finalmente, después de cinco meses de mi vida durante los cuales no pude escribir nada que me dejara satisfecho, y por los cuales ningún poder me compensará…”

Querido Kafka:
Cuando hayas pasado cinco años, no cinco meses,
cinco años con una presión irresistible juntándose con
un objeto inamovible justo en tu abdomen,
entonces sabrás lo que es depresión…

II

La esposa de Alfred Tenysson
respondía
cartas de súplica
cartas de admiración
cartas de insultos
cartas de preguntas
cartas de negocios
y cartas de los editores.
También
le preparaba la ropa
se encargaba de sus comidas y bebidas
recibía a las visitas
lo protegía de los chismes y la crítica.
Y finalmente
(además de administrar la casa)
criaba y educaba a los niños.

Mientras todo esto sucedía
el señor Alfred Tenysson estaba sentado como bebé
ocupado en sus asuntos poéticos.

§

The Literary World*

I

‘Finally, after five months of my life during which I could write nothing that would have satisfied me, and for which no power will compensate me…’

My dear Kafka,
When you’ve had five years of it, not five months,
Five years of an irresistible force meeting an
immoveable object right in your belly,
Then you’ll know about depression.

II

Mrs. Alfred Tennyson
Answered
begging letters
admiring letters
insulting letters
enquiring letters
business letters
and publishers’ letters.
She also
looked after his clothes
saw to his food and drink
entertained visitors
protected him from gossip and criticism
And finally
(apart from running the household)
Brought up and educated the children.

While all this was going on
Mister Alfred Tennyson sat like a baby
Doing his poetic business.


Tardes

El verano se desvanece:
solitarias o en parejas, caen las hojas
de los árboles que bordean
el nuevo parque infantil.
En los huecos de las tardes
las jóvenes madres se reúnen
junto al columpio y al arenero
soltando a sus hijos.
Detrás de ellas, a intervalos,
aguardan maridos de oficios especializados,
montones que lavar
y los álbumes con la leyenda
Nuestra Boda, colocados
cerca de la televisión:
frente a ellas, el viento
arruina sus lugares de cortejo,

que aún son lugares de cortejo
(pero los amantes están en la escuela),
y sus hijos, tan resueltos a
encontrar más bellotas verdes,
esperan que los lleven a casa.
Su belleza se ha abultado.
Algo las empuja
al margen de sus propias vidas.

§

Afternoons*

Summer is fading:
The leaves fall in ones and twos
From trees bordering
The new recreation ground.
In the hollows of afternoons
Young mothers assemble
At swing and sandpit
Setting free their children.
Behind them, at intervals,
Stand husbands in skilled trades,
An estateful of washing,
And the albums, lettered
Our Wedding, lying
Near the television:
Before them, the wind
Is ruining their courting-places

That are still courting-places
(But the lovers are all in school),
And their children, so intent on
Finding more unripe acorns,
Expect to be taken home.
Their beauty has thickened.
Something is pushing them
To the side of their own lives.


Altos ventanales

Cuando veo un par de muchachos
y pienso que él se la está tirando y que ella
toma píldoras o usa un diafragma,
sé que ese es un paraíso

con el que los viejos han soñado toda la vida,
cuando ataduras y remilgos son puestos a un lado
como una segadora anticuada,
y los jóvenes se deslizan por la larga pendiente

rumbo a la felicidad, sin parar. Me pregunto si
alguien me miró hace cuarenta años
y pensó: Así se le irá la vida;
ya no existirá Dios, ni sudores en la oscuridad

a causa del infierno y todo eso, ni necesidad de ocultar
al sacerdote lo que se piensa. Él
y sus amigos se deslizarán por la larga pendiente
como malditos pájaros en libertad. Y al instante,

más que palabras, llegan a mi mente altos ventanales:
el cristal que abarca el sol,
y más allá, el aire azul y profundo que nada
revela y está en ningún lugar y es infinito.

§

High Windows*

When I see a couple of kids
And guess he’s fucking her and she’s
Taking pills or wearing a diaphragm,
I know this is paradise

Everyone old has dreamed of all their lives–
Bonds and gestures pushed to one side
Like an outdated combine harvester,
And everyone young going down the long slide

To happiness, endlessly. I wonder if
Anyone looked at me, forty years back,
And thought, That’ll be the life;
No God any more, or sweating in the dark

About hell and that, or having to hide
What you think of the priest. He
And his lot will all go down the long slide
Like free bloody birds. And immediately

Rather than words comes the thought of high windows:
The sun-comprehending glass,
And beyond it, the deep blue air, that shows
Nothing, and is nowhere, and is endless.

Ventanas nocturnas (1928), Edward Hooper

Philip Larkin leyendo “High Windows”

*Philip Larkin, Collected Poems. Londres: Faber & Faber, 1990.

Cuatro poemas de Louis MacNeice (1907-1963)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Julio, 2020

Soy lo que soy

Al principio y al final la única definición
decente es la tautología: el hombre es hombre,
la mujer, mujer, el árbol, árbol y el mundo, mundo,
escurridizo, autónomo, atrapa lo que puedas atrapar.

Que al ser atrapado entre el principio y el fin
se vuelve algo distinto, su entidad se desdobla,
solapándose y traslapándose: un árbol se vuelve
una torre parlante y una mujer se vuelve el mundo.

Atrápalo en redes, pero o el hilo es delgado
o la malla demasiado grande o, también, mueren los peces
y desde su falsa comunión el hombre vuelve a ser
un simple hombre bajo un simple cielo.

Pero el sueño fue sueño y el amor, amor, y lo que
sucedió, sucedió —aun si el juez dijo
que debió haber sido de otra forma— y el fulgor fulgura
y yo soy yo aunque los muertos estén muertos.

§

I Am That I Am*

In the beginning and in the end the only decent
Definition is tautology: man is man,
Woman woman, and tree tree, and world world,
Slippery, self-contained, catch as catch can.

Which when caught between the beginning and the end
Turn other than themselves, their entities unfurled,
Flapping and overlapping—a tree becomes
A talking tower, and a woman becomes the world.

Catch them in nets, but either the thread is thin
Or the mesh too big or, thirdly, the fish die
And man from false communion dwindles back
Into a mere man under a mere sky.

But dream was dream and love was love and what
Happened happened—even if the judge said
It should have been otherwise—and glitter glitters
And I am I although the dead are dead.


Casa sobre un acantilado

Adentro el fuerte olor de la pequeña lámpara de aceite. Afuera
la señal que parpadea sobre los residuos del mar.
Adentro el sonido del viento. Afuera el viento.
Adentro el corazón encerrado y la llave perdida.

Afuera el frío, el vacío, la sirena. Adentro
el hombre fuerte dolido por descubrir que su roja sangre se enfría,
mientras el ciego reloj se torna más ruidoso, más rápido. Afuera
la luna en silencio, las gárrulas mareas que gobierna.

Adentro la maldición ancestral vuelta bendición. Afuera
el cuenco vacío del cielo, la vacía profundidad.
Adentro un hombre decidido que habla sin cesar de equívocas
decisiones, a él mismo, en un sueño roto.

§

House on A Cliff *

Indoors the tang of a tiny oil lamp. Outdoors
The winking signal on the waste of sea.
Indoors the sound of the wind. Outdoors the wind.
Indoors the locked heart and the lost key.

Outdoors the chill, the void, the siren. Indoors
The strong man pained to find his red blood cools,
While the blind clock grows louder, faster. Outdoors
The silent moon, the garrulous tides she rules.

Indoors ancestral curse-cum-blessing. Outdoors
The empty bowl of heaven, the empty deep.
Indoors a purposeful man who talks at cross
Purposes, to himself, in a broken sleep.


Christina

Todo comenzó muy fácil
con ladrillos en el piso
construyendo casas abigarradas
y derrumbando tus casas
y siempre construyendo más.

La muñeca se llamaba Christina,
su ropa interior era de encaje,
sonreía cuando la vestías
y cuando la desvestías
seguía sonriendo.

Hasta el día que se cayó
y se partió en dos
y sus piernas y brazos estaban huecos
y su cabeza amarilla estaba hueca
detrás de sus ojos azules.

Él se fue a la cama con una dama
que había visto antes en algún lugar,
escuchó el nombre Christina
y de pronto vio a Christina
muerta en el piso de la guardería.

§

Christina*

It all began so easy
With bricks upon the floor
Building motley houses
And knocking down your houses
And always building more.

The doll was called Christina,
Her under-wear was lace,
She smiled while you dressed her
And when you then undressed her
She kept a smiling face.

Until the day she tumbled
And broke herself in two
And her legs and arms were hollow
And her yellow head was hollow
Behind her eyes of blue.

He went to bed with a lady
Somewhere seen before,
He heard the name Christina
And suddenly saw Christina
Dead on the nursery floor.


El suicidio

Y esta, damas y caballeros, a quienes de hecho no estoy
conduciendo, fue su oficina durante todos esos minutos,
la de ese hombre del que nunca escucharon. Ahí están las cuentas
en su buzón, la ceniza en el cenicero, los grises memorandums apilados
contra él, las apretadas filas de los archiveros, el atestado
jurado de su correspondencia sin responder
asintiendo por debajo del pisapapeles con la brisa
de la ventana por la que él salió; y aquí está el auricular
roto que nunca fue reparado y aquí el bloc de notas
con su último garabato, que podría ser su propio tracto digestivo
con úlcera y todo, o quizá el laberinto de flores
por el que deambuló placenteramente hasta que tropezó
de súbito, por fin consciente de todo lo que carecía,
en un pozo debajo de las malvas. Obviamente, la punta
del lápiz se había roto, pero cuando abandonó su cuarto
con el truco de la caída felina o con un simple acto de desaparición,
a todos aquellos que lo conocieron por el desastre en la calle
ese hombre de tímida sonrisa dejó atrás
algo que estaba intacto.

§

The Suicide

And this, ladies and gentlemen, whom I am not in fact
Conducting, was his office all those minutes ago,
This man you never heard of. There are the bills
In his intray, the ash in the ashtray, the grey memoranda stacked
Against him, the serried ranks of the box-files, the packed
Jury of his unanswered correspondence
Nodding under the paperweight in the breeze
From the window by which he left; and here is the cracked
Receiver that never got mended and here is the jotter
With his last doodle which might be his own digestive tract
Ulcer and all or might be the flowery maze
through which he had wandered deliciously till he stumbled
Suddenly finally conscious of all he lacked
On a manhole under the hollyhocks. The pencil
Point had obviously broken, yet, when he left his room
By catdrop sleight-of-foot or simple vanishing act,
To those who knew him for all that mess in the street
This man with the shy smile has left behind
Something that was intact.

Suicidio (1916), Georg Grosz

Un breve documental sobre Louis MacNeice

*Louis Macneice. Collected Poems. Londres: Faber & Faber, 2007.

Tres poemas de Robert Mezey (1935-2020)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Junio, 2020

El arroyo fluyendo

Recuerdo el riachuelo que corría junto al campo de golf,
lento y negro sobre las rocas; manchas de nieve;
mimbres de sauce desperdigándose al viento,
nacidos para eso e, imagino, para inclinarse y arañar.

A veces me sentaba ahí, tiritando y observando
los greens sin banderas mordidos por la escarcha, los desnudos árboles
que bordeaban las lúgubres calles y un cielo
con el color cenizo de la añoranza y la decepción.

Era principios de invierno. Luego recuerdo
a la chica que llevé ahí una noche … ¿el siguiente verano?
Nos recostamos en la profunda hierba de la ribera y, casi ocultos,
toqué la calidez de su vello secreto por vez primera.

Aún puedo escuchar el sonido del agua que pasaba junto a nosotros,
el sonido de su respiración en mi oído cuando la toqué,
mi mano rígida e infantil temblando sobre su vientre.
Su nombre era June. Pude sentir un latido donde la toqué.

Había pequeñas luces en la viva oscuridad que nos rodeaba.
Sus ojos estaban cerrados y más allá de ella veía
las anónimas estrellas del verano, las palpitantes luciérnagas
y lo que debieron ser casas en la lejanía de la noche, en algún lugar.

Nada más ocurrió en ese lugar. Tuvimos miedo
y nos acostamos sobre la revuelta muchedumbre del adianto
y del frío pasto junto al río. Pudimos oler la noche
y ver la cascada de sauce caer sobre nuestras cabezas.

Recuerdo la última vez que fui ahí, solo, más grande,
tres o cuatro inviernos después. El agua clara
seguía fluyendo, ahora entre las riberas cubiertas de nieve
y los blancos campos que se extendían hasta el borde del cielo.

Un día se funde con otro y con los años,
veinte años siguieron fluyendo y se perdieron en el mar.
¿Dónde está June, y el chico que alguna vez ella aferró a su cuerpo
en aquella ribera? Bueno, inútil pensar en ella ahora

e inútil pensar en aquel chico, ahora un hombre—
cada uno con marido o esposa, en una casa lejana
en medio de otra vida, donde recuerdo
el helecho al borde del arroyo y el arroyo fluyendo.

§

The Stream Flowing*

I remember the creek that ran beside the golf course,
slow and black over rocks; patches of snow;
withies of willow streaming out in the wind,
born to it and, I imagine, bowing and scraping.

I would sometimes sit there shivering and looking out
at the flagless frostbitten greens, the naked trees
that bordered the bleak fairways and a sky
the ashen color of longing and disappointment.

Early winter, it was. And then I remember
the girl I brought there one night—the summer after?
We lay deep on the grassy bank, almost hidden,
and I touched her warm secret hair for the first time.

I can still hear the sound of water pushing by us,
the sound of her breath in my ear as I touched her there,
my stiff boyish hand trembling against her belly.
Her name was June. I could feel a pulse where I touched.

There were little lights in the breathing darkness around us.
Her eyes were closed and I was looking past her
at nameless summer stars and pulsing fireflies
and what must have been houses far off in the night somewhere.

Nothing else happened there. We were afraid,
and lay in the matted crush of the maidenhair
and chilly rivergrass. We could smell the night
and see the willow cascading over our heads.

I remember the last time I went there, alone and older,
three or four winters later. The clear water
was still flowing, now between snow-covered banks
and white fields stretched away to the hem of the sky.

One day melts into another and into years,
twenty years that flowed on and lost themselves in the sea.
Where is June, and the boy that she held to her body
on that bank once? Well, useless to think of her now

and useless to think of the boy, by now a man—
each with a husband or wife, in a house far off
in the midst of another life, where I remember
the fern verging that stream and the stream flowing.


Baile de té en el hotel Nautilus (1925)

El brillo de los ojos bajo las sombrillas rayadas—
los seguimos viendo, después de tantos años,
(o pensamos que los vemos)— los jóvenes y sus novias
intercambian miradas como a través de máscaras
entre la neblina rizada y azulosa de las panetelas,
y toman sorbos de pequeñas botellas plateadas.

Se sientan a las mesas cuando el sol está partiendo,
inclinados sobre cigarrillos y te tibio,
hablan nimiedades, chismes y galanterías,
algunos de ellos son solteros, algunos son marido y mujer,
ríen y cuentan historias, todos sin saber
que están sentados en el auge de sus vidas.

Y luego algunos bailan bajo el último rayo del sol,
los labios rozan las mejillas, las manos se avivan en las manos,
los pies se deslizan ante la más mínima orden,
henchidos del verano entero o exhalando suspiros
mientras siguen girando hacia la noche que se avecina,
y nada más lejos de sus pensamientos que la muerte.

¡Pero bailaron aquí hace sesentaicinco años!…
Casi todos deben estar bajo la tierra.
¿Quién de ellos podría quedar para sonreír al sonido
de las melodías de aquel anticuado baile y a las parejas
de jóvenes amantes que se movían de aquí para allá?
Sólo un soñador, que nunca estuvo allí.

según una acuarela de Donald Justice

§

Tea Dance at the Nautilus Hotel (1925)*

The gleam of eyes under the striped umbrellas—
We see them still, after so many years,
(Or think we do)—the young men and their dears,
Bandying forward glances as through masks
In the curled bluish haze of panatellas,
And taking nips from little silver flasks.

They sit at tables as the sun is going,
Bent over cigarettes and lukewarm tea,
Talking small talk, gossip and gallantry,
Some of them single, some husbands and wives,
Laughing and telling stories, all unknowing
They sit here in the heyday of their lives.

And some then dance off in the late sunlight,
Lips brushing cheeks, hands growing warm in hands,
Feet gliding at the lightest of commands,
All summer on their caught or sighing breath
As they whirl on toward the oncoming night,
And nothing further from their thoughts than death.

But they danced here sixty-five years ago!—
Almost all of them must be underground.
Who could be left to smile at the sound
Of the oldfangled dance tunes and each pair
Of youthful lovers swaying to and fro?
Only a dreamer, who was never there.

after a watercolor by Donald Justice


Dísticos, XX

No tengas miedo de morir. El vaso de agua
se derrama con rapidez en el cáliz que aguarda.

Tu rostro que ya no será útil para los espejos
se torna cada vez más transparente, nada se oculta.

Es de noche en las provincias más remotas de la mente,
que mira las cascadas regresar al inmenso mar de la luz.

Qué extraño es observar esa radiante mosca verde
que camina sobre el globo ocular, frotando sus manos y rezando.

No tengas miedo, te diriges hacia donde estabas
antes de que el nacimiento te empujara a esta fría luz.

Recuéstate aquí, junto a Empédocles;
únete a los pequeños granos de la hermandad.

§

Couplets, XX*

Don’t be afraid of dying. The glass of water
Is quickly poured into the waiting goblet.

Your face that will be of no further use to mirrors
Grows more and more transparent, nothing is hidden.

It’s night in the remotest provinces of the brain,
Seeing falls back into the great sea of light.

How strange to see that glittering green fly
Walk onto the eyeball, rubbing its hands and praying.

Don’t be afraid, you’re going to where you were
Before birth pushed you into this cold light.

Lie down here, next to Empedocles;
Be joined to the small grains of the brotherhood.

Danza de la muerte (circa 1630), Adriaen Pietersz van de Venne

Struck by Lightning for Poetry, un tributo a Robert Mezey

*Robert Mezey, Collected Poems, 1952-1999, Arkansas: University of Arkansas Press, 2000.