Cinco poemas de Edward Hirsch (1950)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Agosto, 2020

Nunca pude rezar

Llévame hasta la costa
donde el faro fue abandonado
y la luna resuena en los techos.

Déjame escuchar el viento que hojea los árboles
y ver las estrellas que destellan, una por una,
como los rostros olvidados de los muertos.

Nunca pude rezar,
pero déjame inscribir ni nombre
en el libro de las olas

y luego contemplar el domo
del cielo interminable
y ver mi voz navegar hacia la noche.

§

I Was Never Able to Pray*

Wheel me down to the shore
where the lighthouse was abandoned
and the moon tolls in the rafters.

Let me hear the wind paging through the trees
and see the stars flaring out, one by one,
like the forgotten faces of the dead.

I was never able to pray,
but let me inscribe my name
in the book of waves

and then stare into the dome
of a sky that never ends
and see my voice sail into the night.


Temprana mañana de domingo

Solía burlarme de mi padre y sus amigos
por levantarse temprano las mañanas de domingo
para tomar café en un lugar del barrio,
pero ahora soy uno de esos amigos.

A nadie le importan mis viejas humillaciones,
pero siguen arrastrándose por mis sueños
como una tira de latas vacías que traquetean
detrás de un auto abandonado.

Así sucede: justo cuando piensas
que has olvidado a la chica de cabello rojo
que te dejó plantado en un estacionamiento
hace cuarenta años, te despiertas

bastante temprano para verla desaparecer
a la vuelta de la esquina de tu sueño,
viajando con un sujeto en una motocicleta
que ruge en la carretera al amanecer.

Y ahora estoy sentado en un café
a media luz lleno de madrugadores,
donde las ventanas están tiznadas
y el café es caliente y amargo.

§

Early Sunday Morning*

I used to mock my father and his chums
for getting up early on Sunday morning
and drinking coffee at a local spot
but now I’m one of those chumps.

No one cares about my old humiliations
but they go on dragging through my sleep
like a string of empty tin cans rattling
behind an abandoned car.

It’s like this: just when you think
you have forgotten that red-haired girl
who left you stranded in a parking lot
forty years ago, you wake up

early enough to see her disappearing
around the corner of your dream
on someone else’s motorcycle
roaring onto the highway at sunrise.

And so now I’m sitting in a dimly lit
café full of early morning risers
where the windows are covered with soot
and the coffee is warm and bitter.


Derriben la oscuridad

Mi padre en la noche arrastra los pies de cuarto en cuarto
en una oscura misión a través del corredor.

Ayúdenme, espíritus, a penetrar su sueño
para aliviar su inquieto viaje.

Derriben la oscuridad para un vendedor
que podía cautivar todo salvo a las sombras,

un inmigrante que se para en el umbral
de una vasta noche

sin andadera ni bastón
e incapaz de recordar lo que quería decir,

aunque alce su brazo derecho a manera de profecía,
mientras el izquierdo tiembla inútilmente en señal de alarma.

Mi padre en la noche arrastra los pies de cuarto en cuarto
y ya no es un padre ni un esposo ni un hijo,

sino un niño parado al borde de un bosque
escuchando el distante aullido de los lobos,

los perros salvajes,
los primitivos aleteos que sacuden las copas de los árboles.

§

Lay Back The Darkness*

My father in the night shuffling from room to room
on an obscure mission through the hallway.

Help me, spirits, to penetrate his dream
and ease his restless passage.

Lay back the darkness for a salesman
who could charm everything but the shadows,

an immigrant who stands on the threshold
of a vast night

without his walker or his cane
and cannot remember what he meant to say,

though his right arm is raised, as if in prophecy,
while his left shakes uselessly in warning.

My father in the night shuffling from room to room
is no longer a father or a husband or a son,

but a boy standing on the edge of a forest
listening to the distant cry of wolves,

to wild dogs,
to primitive wingbeats shuddering in the treetops.


Más de la mitad del camino

He encendido todas las luces de la casa,
pero nada puede salvarme de esta oscuridad.

He salido al frente del porche para ver
las estrellas que perforan las negras nubes lácteas

y la luna que mira con frialdad entre los árboles,
salvo a este negativo que llevo dentro de mí.

¿Dónde está el niño que memorizaba constelaciones?
¿Cuál es el libro de texto que así lo consolaba?

Ahora llevo más de la mitad del camino rumbo a la tumba,
pero no soy la mitad del hombre que quise llegar a ser.

¿A qué deidad fracturada puedo rezar?
Estoy dispuesto a pagar a la noche con interés,

pero la noche no quiere nada más que a ella misma.
¿Qué quería decirle a la oscuridad?

La muerte es un cero extraído de mi pecho.
Dios es una ausencia que murmura en las hojas.

§

More Than Halfway*

I’ve turned on lights all over the house,
but nothing can save me from this darkness.

I’ve stepped onto the front porch to see
the stars perforating the milky black clouds

and the moon staring coldly through the trees,
but this negative I’m carrying inside me.

Where is the boy who memorized constellations?
What is the textbook that so consoled him?

I’m now more than halfway to the grave,
but I’m not half the man I meant to become.

To what fractured deity can I pray?
I’m willing to pay the night with interest,

though the night wants nothing but itself.
What did I mean to say to darkness?

Death is a zero hollowed out of my chest.
God is an absence whispering in the leaves.


Edward Hopper y la Casa junto a la vía del tren (1925)

Desde afuera, en punto del mediodía,
esa casa extraña y desgarbada tiene la expresión
de alguien que está siendo observado, de alguien que contiene
la respiración bajo el agua, en silencio, expectante;

esa casa tiene vergüenza de sí misma; vergüenza
de su fantástica buhardilla en el techo
y de su porche pseudo-gótico, vergüenza
de sus hombros y de sus manos grandes y torpes.

Pero el hombre detrás del caballete es implacable.
Es tan brutal como la luz del sol y cree que
la casa le ha hecho algo terrible
a la gente que alguna vez vivió allí

porque ahora está desesperadamente vacía,
debió haberle hecho algo al cielo
porque el cielo, también, está totalmente desolado
y desprovisto de significado. No hay

árboles ni arbustos por ningún lado: la casa
debió haber hecho algo contra la tierra.
La única presencia es un par de vías
que se prolonga en la distancia. Ningún tren pasa.

Ahora el extraño regresa todos los días a ese lugar
hasta que la casa comienza a sospechar que
el hombre, también, está desolado, desolado
e incluso avergonzado. Pronto la casa empieza

a mirar con franqueza al hombre. Y de algún modo
el lienzo blanco y vacío adopta poco a poco
la expresión de alguien que está enervado,
de alguien que contiene la respiración bajo el agua.

Y luego, un día el hombre simplemente desaparece.
Es la sombra de una última tarde que se mueve
a través de las vías, abriéndose paso
entre la penumbra de los vastos campos.

Ese hombre pintará otras mansiones abandonadas,
difusas ventanas de cafeterías y letreros mal grabados
de escaparates a las orillas de pequeñas ciudades.
Y siempre tendrán la misma expresión,

la mirada completamente desnuda de alguien
que está siendo observado, de un estadunidense desgarbado.
Alguien que está a punto de ser abandonado
una vez más, y ya no puede soportarlo.

§

Edward Hopper and the House by the Railroad (1925)∗∗

Out here in the exact middle of the day,
This strange, gawky house has the expression
Of someone being stared at, someone holding
His breath underwater, hushed and expectant;

This house is ashamed of itself, ashamed
Of its fantastic mansard rooftop
And its pseudo-Gothic porch, ashamed
of its shoulders and large, awkward hands.

But the man behind the easel is relentless.
He is as brutal as sunlight, and believes
The house must have done something horrible
To the people who once lived here

Because now it is so desperately empty,
It must have done something to the sky
Because the sky, too, is utterly vacant
And devoid of meaning. There are no

Trees or shrubs anywhere–the house
Must have done something against the earth.
All that is present is a single pair of tracks
Straightening into the distance. No trains pass.

Now the stranger returns to this place daily
Until the house begins to suspect
That the man, too, is desolate, desolate
And even ashamed. Soon the house starts

To stare frankly at the man. And somehow
The empty white canvas slowly takes on
The expression of someone who is unnerved,
Someone holding his breath underwater.

And then one day the man simply disappears.
He is a last afternoon shadow moving
Across the tracks, making its way
Through the vast, darkening fields.

This man will paint other abandoned mansions,
And faded cafeteria windows, and poorly lettered
Storefronts on the edges of small towns.
Always they will have this same expression,

The utterly naked look of someone
Being stared at, someone American and gawky.
Someone who is about to be left alone
Again, and can no longer stand it.

Casa junto a las vías del tren (1925), Edward Hopper

Una conversación con Edward Hirsch

*Edward Hirsch Poetry

**Edward Hirsch en Poetry Foundation

Cinco poemas de Philip Larkin (1922-1985)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Julio, 2020

Ignorancia

Es extraño no saber nada, nunca estar seguro
de lo que es verdadero o correcto o real,
sino obligados a matizar o así lo creo,
o Bueno, así parece:
alguien debe saber.

Es extraño ignorar el modo en que funcionan las cosas:
su habilidad para hallar lo que necesitan,
su sentido de la forma, su puntualidad para esparcir la semilla
y su disposición para cambiar;
sí, es extraño,

incluso portar tal conocimiento —pues nuestra carne
nos rodea con sus propias decisiones—
y sin embargo pasar la vida entera en imprecisiones,
pues cuando empezamos a morir
no tenemos idea por qué.

§

Ignorance*

Strange to know nothing, never to be sure
Of what is right or true or real,
But forced to qualify or so I feel
Or Well, it does seem so:
Someone must know.

Strange to be ignorant of the way things work:
Their skill at finding what they need,
Their sense of shape, and punctual spread of seed,
And willingness to change;
Yes, it is strange,

Even to wear such knowledge—for our flesh
surrounds us with its own decisions—
and yet spend all our lives on imprecisions,
that when we start to die
have no idea why.


Señor Bleaney

“Este era el cuarto del señor Bleaney. Aquí se quedó
todo el tiempo que estuvo en Bodies, hasta
que se lo llevaron”. Cortinas floreadas, delgadas, deshilachadas,
caen unas cinco pulgadas bajo el alféizar,

cuya ventana muestra una franja de tierra en construcción,
con maleza y basura. “El señor Bleaney mantenía
mi pedacito de jardín muy bien cuidado”.
Una cama, una silla recta, un foco de sesenta watts, no hay gancho

detrás de la puerta, ni espacio para libros o bolsas…
“Lo tomo”. De modo que me acuesto
donde el señor Bleaney solía acostarse y apago los pitillos
en el mismo platito de recuerdo, y trato

de taparme los oídos con algodón para sofocar
el parloteo del televisor que él la alentó a comprar.
Conozco sus hábitos: la hora en que bajaba,
que prefería la salsa al gravy, la razón por la que

permanecía pegado a los cuatro rincones,
como a su plan de cada año: sus amigos los Frinton,
que lo hospedaban en las vacaciones de verano,
y las navidades en casa de su hermana en Stoke.

Pero si se levantaba y miraba el frío viento
encrespando las nubes, se acostaba en la mohosa cama
diciéndose que éste era su hogar y sonreía,
y se estremecía, incapaz de sacudirse el temor de que

la forma en que vivimos es la medida de nuestra naturaleza,
y de que a su edad no tener nada que mostrar
más que un cuarto alquilado debía dejarle muy claro
que no tenía mejor explicación. No lo sé.

§

Mr Bleaney*

‘This was Mr Bleaney’s room. He stayed
The whole time he was at the Bodies, till
They moved him.’ Flowered curtains, thin and frayed,
Fall to within five inches of the sill,

Whose window shows a strip of building land,
Tussocky, littered. ‘Mr Bleaney took
My bit of garden properly in hand.’
Bed, upright chair, sixty-watt bulb, no hook

Behind the door, no room for books or bags —
‘I’ll take it.’ So it happens that I lie
Where Mr Bleaney lay, and stub my fags
On the same saucer-souvenir, and try

Stuffing my ears with cotton-wool, to drown
The jabbering set he egged her on to buy.
I know his habits — what time he came down,
His preference for sauce to gravy, why

He kept on plugging at the four aways —
Likewise their yearly frame: the Frinton folk
Who put him up for summer holidays,
And Christmas at his sister’s house in Stoke.

But if he stood and watched the frigid wind
Tousling the clouds, lay on the fusty bed
Telling himself that this was home, and grinned,
And shivered, without shaking off the dread

That how we live measures our own nature,
And at his age having no more to show
Than one hired box should make him pretty sure
He warranted no better, I don’t know.


El mundo literario

I

“Finalmente, después de cinco meses de mi vida durante los cuales no pude escribir nada que me dejara satisfecho, y por los cuales ningún poder me compensará…”

Querido Kafka:
Cuando hayas pasado cinco años, no cinco meses,
cinco años con una presión irresistible juntándose con
un objeto inamovible justo en tu abdomen,
entonces sabrás lo que es depresión…

II

La esposa de Alfred Tenysson
respondía
cartas de súplica
cartas de admiración
cartas de insultos
cartas de preguntas
cartas de negocios
y cartas de los editores.
También
le preparaba la ropa
se encargaba de sus comidas y bebidas
recibía a las visitas
lo protegía de los chismes y la crítica.
Y finalmente
(además de administrar la casa)
criaba y educaba a los niños.

Mientras todo esto sucedía
el señor Alfred Tenysson estaba sentado como bebé
ocupado en sus asuntos poéticos.

§

The Literary World*

I

‘Finally, after five months of my life during which I could write nothing that would have satisfied me, and for which no power will compensate me…’

My dear Kafka,
When you’ve had five years of it, not five months,
Five years of an irresistible force meeting an
immoveable object right in your belly,
Then you’ll know about depression.

II

Mrs. Alfred Tennyson
Answered
begging letters
admiring letters
insulting letters
enquiring letters
business letters
and publishers’ letters.
She also
looked after his clothes
saw to his food and drink
entertained visitors
protected him from gossip and criticism
And finally
(apart from running the household)
Brought up and educated the children.

While all this was going on
Mister Alfred Tennyson sat like a baby
Doing his poetic business.


Tardes

El verano se desvanece:
solitarias o en parejas, caen las hojas
de los árboles que bordean
el nuevo parque infantil.
En los huecos de las tardes
las jóvenes madres se reúnen
junto al columpio y al arenero
soltando a sus hijos.
Detrás de ellas, a intervalos,
aguardan maridos de oficios especializados,
montones que lavar
y los álbumes con la leyenda
Nuestra Boda, colocados
cerca de la televisión:
frente a ellas, el viento
arruina sus lugares de cortejo,

que aún son lugares de cortejo
(pero los amantes están en la escuela),
y sus hijos, tan resueltos a
encontrar más bellotas verdes,
esperan que los lleven a casa.
Su belleza se ha abultado.
Algo las empuja
al margen de sus propias vidas.

§

Afternoons*

Summer is fading:
The leaves fall in ones and twos
From trees bordering
The new recreation ground.
In the hollows of afternoons
Young mothers assemble
At swing and sandpit
Setting free their children.
Behind them, at intervals,
Stand husbands in skilled trades,
An estateful of washing,
And the albums, lettered
Our Wedding, lying
Near the television:
Before them, the wind
Is ruining their courting-places

That are still courting-places
(But the lovers are all in school),
And their children, so intent on
Finding more unripe acorns,
Expect to be taken home.
Their beauty has thickened.
Something is pushing them
To the side of their own lives.


Altos ventanales

Cuando veo un par de muchachos
y pienso que él se la está tirando y que ella
toma píldoras o usa un diafragma,
sé que ese es un paraíso

con el que los viejos han soñado toda la vida,
cuando ataduras y remilgos son puestos a un lado
como una segadora anticuada,
y los jóvenes se deslizan por la larga pendiente

rumbo a la felicidad, sin parar. Me pregunto si
alguien me miró hace cuarenta años
y pensó: Así se le irá la vida;
ya no existirá Dios, ni sudores en la oscuridad

a causa del infierno y todo eso, ni necesidad de ocultar
al sacerdote lo que se piensa. Él
y sus amigos se deslizarán por la larga pendiente
como malditos pájaros en libertad. Y al instante,

más que palabras, llegan a mi mente altos ventanales:
el cristal que abarca el sol,
y más allá, el aire azul y profundo que nada
revela y está en ningún lugar y es infinito.

§

High Windows*

When I see a couple of kids
And guess he’s fucking her and she’s
Taking pills or wearing a diaphragm,
I know this is paradise

Everyone old has dreamed of all their lives–
Bonds and gestures pushed to one side
Like an outdated combine harvester,
And everyone young going down the long slide

To happiness, endlessly. I wonder if
Anyone looked at me, forty years back,
And thought, That’ll be the life;
No God any more, or sweating in the dark

About hell and that, or having to hide
What you think of the priest. He
And his lot will all go down the long slide
Like free bloody birds. And immediately

Rather than words comes the thought of high windows:
The sun-comprehending glass,
And beyond it, the deep blue air, that shows
Nothing, and is nowhere, and is endless.

Ventanas nocturnas (1928), Edward Hooper

Philip Larkin leyendo “High Windows”

*Philip Larkin, Collected Poems. Londres: Faber & Faber, 1990.

Cuatro poemas de Louis MacNeice (1907-1963)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Julio, 2020

Soy lo que soy

Al principio y al final la única definición
decente es la tautología: el hombre es hombre,
la mujer, mujer, el árbol, árbol y el mundo, mundo,
escurridizo, autónomo, atrapa lo que puedas atrapar.

Que al ser atrapado entre el principio y el fin
se vuelve algo distinto, su entidad se desdobla,
solapándose y traslapándose: un árbol se vuelve
una torre parlante y una mujer se vuelve el mundo.

Atrápalo en redes, pero o el hilo es delgado
o la malla demasiado grande o, también, mueren los peces
y desde su falsa comunión el hombre vuelve a ser
un simple hombre bajo un simple cielo.

Pero el sueño fue sueño y el amor, amor, y lo que
sucedió, sucedió —aun si el juez dijo
que debió haber sido de otra forma— y el fulgor fulgura
y yo soy yo aunque los muertos estén muertos.

§

I Am That I Am*

In the beginning and in the end the only decent
Definition is tautology: man is man,
Woman woman, and tree tree, and world world,
Slippery, self-contained, catch as catch can.

Which when caught between the beginning and the end
Turn other than themselves, their entities unfurled,
Flapping and overlapping—a tree becomes
A talking tower, and a woman becomes the world.

Catch them in nets, but either the thread is thin
Or the mesh too big or, thirdly, the fish die
And man from false communion dwindles back
Into a mere man under a mere sky.

But dream was dream and love was love and what
Happened happened—even if the judge said
It should have been otherwise—and glitter glitters
And I am I although the dead are dead.


Casa sobre un acantilado

Adentro el fuerte olor de la pequeña lámpara de aceite. Afuera
la señal que parpadea sobre los residuos del mar.
Adentro el sonido del viento. Afuera el viento.
Adentro el corazón encerrado y la llave perdida.

Afuera el frío, el vacío, la sirena. Adentro
el hombre fuerte dolido por descubrir que su roja sangre se enfría,
mientras el ciego reloj se torna más ruidoso, más rápido. Afuera
la luna en silencio, las gárrulas mareas que gobierna.

Adentro la maldición ancestral vuelta bendición. Afuera
el cuenco vacío del cielo, la vacía profundidad.
Adentro un hombre decidido que habla sin cesar de equívocas
decisiones, a él mismo, en un sueño roto.

§

House on A Cliff *

Indoors the tang of a tiny oil lamp. Outdoors
The winking signal on the waste of sea.
Indoors the sound of the wind. Outdoors the wind.
Indoors the locked heart and the lost key.

Outdoors the chill, the void, the siren. Indoors
The strong man pained to find his red blood cools,
While the blind clock grows louder, faster. Outdoors
The silent moon, the garrulous tides she rules.

Indoors ancestral curse-cum-blessing. Outdoors
The empty bowl of heaven, the empty deep.
Indoors a purposeful man who talks at cross
Purposes, to himself, in a broken sleep.


Christina

Todo comenzó muy fácil
con ladrillos en el piso
construyendo casas abigarradas
y derrumbando tus casas
y siempre construyendo más.

La muñeca se llamaba Christina,
su ropa interior era de encaje,
sonreía cuando la vestías
y cuando la desvestías
seguía sonriendo.

Hasta el día que se cayó
y se partió en dos
y sus piernas y brazos estaban huecos
y su cabeza amarilla estaba hueca
detrás de sus ojos azules.

Él se fue a la cama con una dama
que había visto antes en algún lugar,
escuchó el nombre Christina
y de pronto vio a Christina
muerta en el piso de la guardería.

§

Christina*

It all began so easy
With bricks upon the floor
Building motley houses
And knocking down your houses
And always building more.

The doll was called Christina,
Her under-wear was lace,
She smiled while you dressed her
And when you then undressed her
She kept a smiling face.

Until the day she tumbled
And broke herself in two
And her legs and arms were hollow
And her yellow head was hollow
Behind her eyes of blue.

He went to bed with a lady
Somewhere seen before,
He heard the name Christina
And suddenly saw Christina
Dead on the nursery floor.


El suicidio

Y esta, damas y caballeros, a quienes de hecho no estoy
conduciendo, fue su oficina durante todos esos minutos,
la de ese hombre del que nunca escucharon. Ahí están las cuentas
en su buzón, la ceniza en el cenicero, los grises memorandums apilados
contra él, las apretadas filas de los archiveros, el atestado
jurado de su correspondencia sin responder
asintiendo por debajo del pisapapeles con la brisa
de la ventana por la que él salió; y aquí está el auricular
roto que nunca fue reparado y aquí el bloc de notas
con su último garabato, que podría ser su propio tracto digestivo
con úlcera y todo, o quizá el laberinto de flores
por el que deambuló placenteramente hasta que tropezó
de súbito, por fin consciente de todo lo que carecía,
en un pozo debajo de las malvas. Obviamente, la punta
del lápiz se había roto, pero cuando abandonó su cuarto
con el truco de la caída felina o con un simple acto de desaparición,
a todos aquellos que lo conocieron por el desastre en la calle
ese hombre de tímida sonrisa dejó atrás
algo que estaba intacto.

§

The Suicide

And this, ladies and gentlemen, whom I am not in fact
Conducting, was his office all those minutes ago,
This man you never heard of. There are the bills
In his intray, the ash in the ashtray, the grey memoranda stacked
Against him, the serried ranks of the box-files, the packed
Jury of his unanswered correspondence
Nodding under the paperweight in the breeze
From the window by which he left; and here is the cracked
Receiver that never got mended and here is the jotter
With his last doodle which might be his own digestive tract
Ulcer and all or might be the flowery maze
through which he had wandered deliciously till he stumbled
Suddenly finally conscious of all he lacked
On a manhole under the hollyhocks. The pencil
Point had obviously broken, yet, when he left his room
By catdrop sleight-of-foot or simple vanishing act,
To those who knew him for all that mess in the street
This man with the shy smile has left behind
Something that was intact.

Suicidio (1916), Georg Grosz

Un breve documental sobre Louis MacNeice

*Louis Macneice. Collected Poems. Londres: Faber & Faber, 2007.

Tres poemas de Robert Mezey (1935-2020)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Junio, 2020

El arroyo fluyendo

Recuerdo el riachuelo que corría junto al campo de golf,
lento y negro sobre las rocas; manchas de nieve;
mimbres de sauce desperdigándose al viento,
nacidos para eso e, imagino, para inclinarse y arañar.

A veces me sentaba ahí, tiritando y observando
los greens sin banderas mordidos por la escarcha, los desnudos árboles
que bordeaban las lúgubres calles y un cielo
con el color cenizo de la añoranza y la decepción.

Era principios de invierno. Luego recuerdo
a la chica que llevé ahí una noche … ¿el siguiente verano?
Nos recostamos en la profunda hierba de la ribera y, casi ocultos,
toqué la calidez de su vello secreto por vez primera.

Aún puedo escuchar el sonido del agua que pasaba junto a nosotros,
el sonido de su respiración en mi oído cuando la toqué,
mi mano rígida e infantil temblando sobre su vientre.
Su nombre era June. Pude sentir un latido donde la toqué.

Había pequeñas luces en la viva oscuridad que nos rodeaba.
Sus ojos estaban cerrados y más allá de ella veía
las anónimas estrellas del verano, las palpitantes luciérnagas
y lo que debieron ser casas en la lejanía de la noche, en algún lugar.

Nada más ocurrió en ese lugar. Tuvimos miedo
y nos acostamos sobre la revuelta muchedumbre del adianto
y del frío pasto junto al río. Pudimos oler la noche
y ver la cascada de sauce caer sobre nuestras cabezas.

Recuerdo la última vez que fui ahí, solo, más grande,
tres o cuatro inviernos después. El agua clara
seguía fluyendo, ahora entre las riberas cubiertas de nieve
y los blancos campos que se extendían hasta el borde del cielo.

Un día se funde con otro y con los años,
veinte años siguieron fluyendo y se perdieron en el mar.
¿Dónde está June, y el chico que alguna vez ella aferró a su cuerpo
en aquella ribera? Bueno, inútil pensar en ella ahora

e inútil pensar en aquel chico, ahora un hombre—
cada uno con marido o esposa, en una casa lejana
en medio de otra vida, donde recuerdo
el helecho al borde del arroyo y el arroyo fluyendo.

§

The Stream Flowing*

I remember the creek that ran beside the golf course,
slow and black over rocks; patches of snow;
withies of willow streaming out in the wind,
born to it and, I imagine, bowing and scraping.

I would sometimes sit there shivering and looking out
at the flagless frostbitten greens, the naked trees
that bordered the bleak fairways and a sky
the ashen color of longing and disappointment.

Early winter, it was. And then I remember
the girl I brought there one night—the summer after?
We lay deep on the grassy bank, almost hidden,
and I touched her warm secret hair for the first time.

I can still hear the sound of water pushing by us,
the sound of her breath in my ear as I touched her there,
my stiff boyish hand trembling against her belly.
Her name was June. I could feel a pulse where I touched.

There were little lights in the breathing darkness around us.
Her eyes were closed and I was looking past her
at nameless summer stars and pulsing fireflies
and what must have been houses far off in the night somewhere.

Nothing else happened there. We were afraid,
and lay in the matted crush of the maidenhair
and chilly rivergrass. We could smell the night
and see the willow cascading over our heads.

I remember the last time I went there, alone and older,
three or four winters later. The clear water
was still flowing, now between snow-covered banks
and white fields stretched away to the hem of the sky.

One day melts into another and into years,
twenty years that flowed on and lost themselves in the sea.
Where is June, and the boy that she held to her body
on that bank once? Well, useless to think of her now

and useless to think of the boy, by now a man—
each with a husband or wife, in a house far off
in the midst of another life, where I remember
the fern verging that stream and the stream flowing.


Baile de té en el hotel Nautilus (1925)

El brillo de los ojos bajo las sombrillas rayadas—
los seguimos viendo, después de tantos años,
(o pensamos que los vemos)— los jóvenes y sus novias
intercambian miradas como a través de máscaras
entre la neblina rizada y azulosa de las panetelas,
y toman sorbos de pequeñas botellas plateadas.

Se sientan a las mesas cuando el sol está partiendo,
inclinados sobre cigarrillos y te tibio,
hablan nimiedades, chismes y galanterías,
algunos de ellos son solteros, algunos son marido y mujer,
ríen y cuentan historias, todos sin saber
que están sentados en el auge de sus vidas.

Y luego algunos bailan bajo el último rayo del sol,
los labios rozan las mejillas, las manos se avivan en las manos,
los pies se deslizan ante la más mínima orden,
henchidos del verano entero o exhalando suspiros
mientras siguen girando hacia la noche que se avecina,
y nada más lejos de sus pensamientos que la muerte.

¡Pero bailaron aquí hace sesentaicinco años!…
Casi todos deben estar bajo la tierra.
¿Quién de ellos podría quedar para sonreír al sonido
de las melodías de aquel anticuado baile y a las parejas
de jóvenes amantes que se movían de aquí para allá?
Sólo un soñador, que nunca estuvo allí.

según una acuarela de Donald Justice

§

Tea Dance at the Nautilus Hotel (1925)*

The gleam of eyes under the striped umbrellas—
We see them still, after so many years,
(Or think we do)—the young men and their dears,
Bandying forward glances as through masks
In the curled bluish haze of panatellas,
And taking nips from little silver flasks.

They sit at tables as the sun is going,
Bent over cigarettes and lukewarm tea,
Talking small talk, gossip and gallantry,
Some of them single, some husbands and wives,
Laughing and telling stories, all unknowing
They sit here in the heyday of their lives.

And some then dance off in the late sunlight,
Lips brushing cheeks, hands growing warm in hands,
Feet gliding at the lightest of commands,
All summer on their caught or sighing breath
As they whirl on toward the oncoming night,
And nothing further from their thoughts than death.

But they danced here sixty-five years ago!—
Almost all of them must be underground.
Who could be left to smile at the sound
Of the oldfangled dance tunes and each pair
Of youthful lovers swaying to and fro?
Only a dreamer, who was never there.

after a watercolor by Donald Justice


Dísticos, XX

No tengas miedo de morir. El vaso de agua
se derrama con rapidez en el cáliz que aguarda.

Tu rostro que ya no será útil para los espejos
se torna cada vez más transparente, nada se oculta.

Es de noche en las provincias más remotas de la mente,
que mira las cascadas regresar al inmenso mar de la luz.

Qué extraño es observar esa radiante mosca verde
que camina sobre el globo ocular, frotando sus manos y rezando.

No tengas miedo, te diriges hacia donde estabas
antes de que el nacimiento te empujara a esta fría luz.

Recuéstate aquí, junto a Empédocles;
únete a los pequeños granos de la hermandad.

§

Couplets, XX*

Don’t be afraid of dying. The glass of water
Is quickly poured into the waiting goblet.

Your face that will be of no further use to mirrors
Grows more and more transparent, nothing is hidden.

It’s night in the remotest provinces of the brain,
Seeing falls back into the great sea of light.

How strange to see that glittering green fly
Walk onto the eyeball, rubbing its hands and praying.

Don’t be afraid, you’re going to where you were
Before birth pushed you into this cold light.

Lie down here, next to Empedocles;
Be joined to the small grains of the brotherhood.

Danza de la muerte (circa 1630), Adriaen Pietersz van de Venne

Struck by Lightning for Poetry, un tributo a Robert Mezey

*Robert Mezey, Collected Poems, 1952-1999, Arkansas: University of Arkansas Press, 2000.

Otro poema de Vernon Scannell

Versión de Alejandro Bajarlia
Junio, 2020

Una nota autobiográfica

Beeston, el lugar cerca de Nottingham;
vivimos allí por unos tres años,
cada sábado a las dos en punto
hacíamos fila para la matiné
todos los niños de las calles aledañas
con las narices mocosas, gorras enormes,
abrigos mal cortados y pesadas botas,
los enemigos naturales de los policías
y los maestros de la escuela. Profanos y toscos,
nos revolvíamos, gritábamos y peleábamos hasta
que el Palacio de la Imagen abría
y luego, como los niños de Hamelin, empujábamos
nuestros huesos al interior de la Sala.
Todo eso es fácil de recordar;
también el tufo a goma de mascar,
los caramelos duros y el regaliz,
pero de los mitos que titilaban
no queda mucho. El héroe era
un sombrero blancuzco de ala ancha, una figura
montada en un semental blanco y encorvado.
El caballo y el sombrero del villano eran negros.
La incredulidad no existía,
la arrojada virtud siempre ganaba
con la pistola más rápida y el puño más duro
y todos nosotros aplaudíamos.
Sin embargo, recuerdo momentos de
soledad en que me sorprendía
pensando en el hombre tiznado,
el villano de barba espinosa que podía mover
la imaginación de una forma
que el afeitado héroe nunca consiguió,
incluso avivar el nervioso corazón
con algo extrañamente cercano al amor.

§

An Autobiographical Note

Beeston, the place near Nottingham;
We lived there for three years or so,
Each Saturday at two o’clock
We queued up for the matinee,
All the kids for streets around
With snotty noses; giant caps,
Cut down coats and heavy boots,
The natural enemies of cops
And schoolteachers. Profane and hoarse
We scrambled, yelled and fought until
The Picture Palace opened up
And then, like Hamelin children, forced
Our bony way into the Hall.
That much is easy to recall;
Also the reek of chewing-gum,
Gob-stoppers and liquorice,
But of the flickering myths themselves
Not much remains. The hero was
A milky, wide-brimmed hat, a shape
Astride the arched white stallion.
The villain’s horse and hat were black.
Disbelief did not exist
And launched virtue always won
With quicker gun and harder fist
And all of us applauded it.
Yet I remember moments when
In solitude I’d find myself
Brooding on the sooty man,
The bristling villain, who could move
Imagination in a way
The well-shaved hero never could,
And even warm the nervous heart
With something oddly close to love.

Western4
Kill the Cowboy, Bob Boze Bell

*Poema tomado del sitio Picturegoing

Cuatro poemas de Vernon Scannell (1922-2007)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Junio, 2020

Las terribles abstracciones

El puño del desnudo cazador, apretando su lanza,
estaba húmedo por dentro, sudoroso de miedo;
detrás de él escuchaba lo que la presa escucha.

El silencio en la maleza se arrastraba muy cerca;
su malicia cosquilleaba la oreja nerviosa del cazador,
quien se volvió la presa, el trémulo ciervo.

El desnudo cazador temía la amenaza que conocía:
ser cazado, atrapado, luego masacrado como una oveja
por bestias que acechaban en cuatro o dos patas.

El desnudo cazador en el autobús o en la fila
también siente temor bajo su decorosa lana,
pero no por lo que su peludo ancestro sabía.

Las terribles abstracciones merodean en torno
a su complejo de miedo y duda crónica;
mantiene el fuego ardiendo con viveza toda la noche,
pero no puede alejar las sombras asesinas.

§

The Terrible Abstractions

The naked hunter’s fist, bunched round his spear,
Was tight and wet inside with sweat of fear;
He heard behind him what the hunted hear.

The silence in the undergrowth crept near;
Its mischief tickled in his nervous ear
And he became the prey, the quivering deer.

The naked hunter feared the threat he knew:
Being hunted, caught, then slaughtered like an ewe
By beasts who padded on four legs or two.

The naked hunter in the bus or queue
Under his decent wool is frightened too
But not of what his hairy forebear knew.

The terrible abstractions prowl about
The compound of his fear and chronic doubt;
He keeps fires burning boldly all night through,
But cannot keep the murderous shadows out.


Creadores y creaturas

Es una experiencia curiosa
que estás destinado a conocer, aunque quizá
en ámbitos distintos a la literatura,
aunque ahora hablo de poemas asumiendo
que te interesan, de otro modo,
desde luego, no estarías leyendo esto.
Es extraño cruzarse con un poema,
en una vieja revista, quizá, y no advertir
al principio que es tuyo.
A veces piensas, con gratitud y sorpresa,
“En realidad no está tan mal”, o con pesar:
“Muchos lo han hecho igual y mucho, mucho mejor”.
O con desesperación: “Dios mío, es horrible.
¿Qué estaba pensando cuando lo publiqué?”.
Luego empiezas a preguntarte cómo se sintieron
los grandes poetas al ver, sorprendidos, sus poemas
tan extraños y bellos. ¿Y cómo se sienten todos
los creadores al ver sus creaturas vivir?:
el carpintero, el arquitecto, el hombre que
teje intrincados bordados
de acero a través del cielo. ¿Y cómo se siente Dios
al mirar sus poemas, sus creaturas?
La inspiración que hincha las robustas colinas,
el plumaje de los álamos sobre el pálido horizonte,
el destello de peces que saltan en estanques frescos como la plata,
enormes caballos con grupas de músculos satinados,
pájaros que rocían sus canciones como jugo de manzana
y el terso impacto de la nieve. Dios debe sentirse bien,
sorprendido de nuevo por todo esto. Pero ¿qué sucede
cuando echa una mirada al Hombre? ¿Acaso dice:
“En realidad no está tan mal”? ¿O, como me temo,
hace una mueca de arrepentimiento y murmura para Sí mismo?:
“¿Qué estaba pensando cuando publiqué eso?”.

§

Makers and Creatures

It is a curious experience
And one you’re bound to know, though probably
In other realms than that of literature,
Though I speak of poems now, assuming
That you are interested, otherwise,
Of course, you wouldn’t be reading this.
It is strange to come across a poem
In an old magazine, perhaps, and fail
At first to see that it”s your own.
Sometimes you think, grateful and surprised,
“That”s really not too bad”, or gloomily:
“Many have done as well and far, far better”.
Or, in despair, “My God that”s terrible.
What was I thinking of to publish it”.
And then you start to wonder how the great
Poets felt, seeing, surprised, their poems
As strangers, beautiful. And how do all the
Makers feel to see their creatures live:
The carpenter, the architect, the man who
Crochets intricate embroideries
Of steel across the sky. And how does God
Feel, looking at his poems, his creatures?
The swelling inhalation of plump hills,
Plumage of poplars on the pale horizon,
Fishleap flashing in pools cool as silver,
Great horses haunched with glossy muscles
And birds who spray their song like apple juice
And the soft shock of snow. He must feel good
Surprised again by these. But what happens
When He takes a look at Man? Does He say,
“That”s really not too bad”, Or does He, as I fear,
Wince ruefully and mutter to Himself:
“What was I thinking of publishing that one”?


Aula de clases en una tarde lluviosa

Los dispersos párrafos de la mañana
han sido olvidados ahora; las cabezas cercenadas de reyes
se pudren junto al brumoso Támesis; las rosas de York
y Lancaster están prensadas entre las hojas
de la historia; los negros duermen en África.
Las complejidades del simple interés acechan
en los tinteros y en las frágiles barras de gis:
ha llegado la tarde y con ella la gramática.

Cae la lluvia como si el cielo estuviera afligido;
tartamudea su inarticulado dolor sobre las hojas
de los vidrios lacrimosos. Los niños leen
sus libros o fingen estar concentrados,
cada cabeza inclinada parece suplicar
o resignarse ante el destino que aguarda
en los bosques no cartografiados del futuro.
¿Es su inocencia perdida por quien llora la tarde?

En cada diminuto pecho un corazón humano
bombea la sangre necesaria: deseos,
dolores y extasis navegan sobre olas cantantes
que rompen en la oscuridad de las playas mentales.
Cada niño es disciplinado; cada uno está absorto y quieto
en su pequeño escritorio. Pero levanta la cubierta y observa,
entre los raídos libros y los lápices, otras formas:
la soga despiadada, la radiante navaja, el arma cargada para matar.

§

Schoolroom on A Wet Afternoon

The unrelated paragraphs of morning
Are forgotten now; the severed heads of kings
Rot by the misty Thames; the roses of York
And Lancaster are pressed between the leaves
Of history; Negroes sleep in Africa.
The complexities of simple interest lurk
In inkwells and the brittle sticks of chalk:
Afternoon is come and English Grammar.

Rain falls as though the sky has been bereaved,
Stutters its inarticulate grief on glass
Of every lachrymose pane. The children read
Their books or make pretence of concentration,
Each bowed head seems bent in supplication
Or resignation to the fate that waits
In the unmapped forests of the future.
Is it their doomed innocence noon weeps for?

In each diminutive breast a human heart
Pumps out the necessary blood: desires,
Pains and ecstasies surf-ride each singing wave
Which breaks in darkness on the mental shores.
Each child is disciplined; absorbed and still
At his small desk. Yet lift the lid and see,
Amidst frayed books and pencils, other shapes:
Vicious rope, glaring blade, the gun cocked to kill.


Perro muerto

Un día encontré un perro perdido en la calle.
Los pelos en torno a su mueca eran púas de sangre
y estaba quieto como una piedra. Debió haber sido
un perro pequeño, pues aunque yo apenas alcanzaba
veintitrés centímetros por cada uno de mis cuatro años
lo recogí y lo llevé a casa. Mi madre
gritó, más tarde mi padre cavó
una cama y puso a mi mestizo en el fango.

No puedo recordar ningún sentimiento salvo
una pena moderada, tranquila, sin ojos hinchados;
ahora parece un sentimiento casi divino.
Mi pedazo de perro era ordinario como el pan.
No tengo ningún recuerdo de la escuela
donde me enseñaron el terror por los muertos.

§

Dead Dog

One day I found a lost dog in the street.
The hairs about its grin were spiked with blood,
And it lay still as stone. It must have been
A little dog, for though I only stood
Nine inches for each one of my four years
I picked it up and took it home. My mother
Squealed, and later father spaded out
A bed and tucked my mongrel down in mud.

I can’t remember any feeling but
A moderate pity, cool, not swollen-eyed;
Almost a godlike feeling now it seems.
My lump of dog was ordinary as bread.
I have no recollection of the school
Where I was taught my terror for the dead.

Dead Stray Dog-Allibè

Perro callejero muerto (1897), August Allebè

Para escuchar más de Vernon Scannell y otros poetas

∗ Vernon Scannell, Collected Poems 1950-1993. Londres: Robson Books, 2003.

 

 

Tres poemas de Stephen Spender (1941-1995)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Mayo, 2020

“Cuando me siento a mirar…”

Cuando me siento a mirar por la ventana,
perdiendo el tiempo que el tráfico no pierde,
ni ninguno de los peatones que en la calle
ganan tiempo al tiempo mientras avanzan,
midiendo los segundos con sus pies,
cabalgando en sus mentes la crestada multitud
sobre caballos blancos de días que pasan,
entonces pienso en ti, James, frente a otra ventana,
con tus gruesas manos relajadas y tu mirada azul
invadida por una sensación de vacío,
sorprendido como si una ráfaga de aire
hubiera soplado entre las hendiduras
de tu mente y tu cabello,
dejando en tu ceño fruncido una confusa desesperanza.

Pero últimamente he aprendido que los espacios
y la soledad intemporal
de lugares estériles y desperdiciados,
el desierto, la habitación desordenada y la hora
entre la vigilia y el sueño,
son ventanas abiertas a la energía
donde más nos convertimos en lo que somos,
cuando la mirada y el oído conscientes
se separan de lo que ven y escuchan,
y en lo profundo de la negrura vacía y silenciosa
florecen melodías e imágenes con vida.

§

“As I sit staring…”

As I sit staring out of my window
Wasting time which the traffic does not waste,
Nor any of the passers by in the street
Who keep time with time as they go
Measuring the seconds with their feet,
In their minds riding the crested tide
On white horses of pursuant days,
I think of you, James, at another window
With your stubby hands relaxed and your blue gaze
Invaded by a sense of emptiness,
Startled as if a gust of wind
Had blown through the interstices
Of your mind and hair,
Ruffling your forehead with a puzzled despair.

But I have learned lately that the spaces
And the timeless loneliness
Of the unfruitful waste places,
The desert, the untidy room, and the hour
Between waking and sleep,
Are windows opened onto power
Where we become most what we are,
When the conscious eye and ear
Are severed from what they see and hear
And in the hollow silent blackness deep
Living tunes and pictures flower.


“Hacer nada y todo…”

Hacer nada y todo es una droga,
mi pluma es una amarga raíz de olvido, mis pensamientos
obligan al día a cubrir con imágenes el abismo de la espera.

Luego las comidas interrumpen y pregunto ¿Qué,
qué estoy esperando?
¿Que de mi soledad brote
un tallo ascético de nueva energía?
¿O que ella entré en la habitación
con su vestido rojo y bese mis ojos hasta el júbilo
murmurando “Te amo como tú amas”?

Desde hace un año he inhalado mentiras
al imaginar que mi vida era la mitad de una vida, correspondida
con la viva necesidad de otra.
Pero ahora esa mitad se ha disipado y me levanto con mi cuerpo
partido por el relámpago.

¿Cómo es posible creer que lo que me
divide no la desposee a ella también?
¿Que en algún lugar no está ella esperando dulce, tristemente,
en una orilla también desolada,
sintiendo la misma pérdida que yo,
consciente de la misma cura?

¡Ah, pero hay trenes, correos!
Entonces estos días de hierro me muestran
cuánto tiempo he estado equivocado, al parecer,
y cómo sigo tragando la verdad
—que he perdido para siempre a la que amo—
gritando por un instante, para luego volver otra vez
a mi droga de amargos días y sueños.

§

“Doing Anything and Everything…”

Doing anything and everything is a drug,
My pen is a bitter root of oblivion, my thoughts
Force day to cover with pictures the abyss of waiting.

Then the meals interrupt and I ask For what,
For what am I waiting?
Is it for my loneliness to spring
An ascetic shoot of new power?
Or is it for her to come into the room
In her red dress and kiss my eyes to bliss
Murmuring “I love you as you love”?

For a year now I have breathed-in lies
Imagining my life was half one life, reciprocated
In another’s living need.
But now that half is fallen away and I stand with my body
Split by lightning.

How is it possible to believe that what divides
Me, does not deprive her too?
That somewhere she is not sweetly sorrowfully waiting
On a similar desolate shore
Feeling the same loss as I do
And knowing the same cure?

Oh, but there are posts, trains!
So these iron days prove
How long I have been wrong, it seems,
And how I still only swallow the truth
—That I have lost for ever her I love—
For a shrieking instant, then turn back again
To a drug of bitter days and dreams.


“Lo que yo esperaba…”

Lo que yo esperaba era
el trueno, la pelea,
largas batallas con hombres
y el ascenso.
Tras el continuo esfuerzo
debía volverme fuerte;
luego las rocas temblarían
y yo descansaría un largo tiempo.

Lo que no había previsto
era el paulatino día
debilitando la voluntad,
destilando el brillo,
la falta de bondad para tocar,
la dilución del cuerpo y el alma
—el humo frente al viento,
corrupto, insustancial.

El desgaste del Tiempo
y ver pasar a lisiados
con raras torceduras en sus piernas
en forma de preguntas,
la aflicción que pulveriza
derritiendo los huesos con piedad,
los enfermos cayendo de la tierra:
todo esto, no lo pude prever.

Siempre a la espera de
cierto resplandor en que confiar,
de cierta inocencia final
exenta de polvo,
que, colgando con solidez,
oscilaría a través de todo,
como el poema creado
o el cristal poliédrico.

§

“What I expected…”

What I expected was
Thunder, fighting,
Long struggles with men
And climbing.
After continual straining
I should grow strong;
Then the rocks would shake,
And I rest long.

What I had not foreseen
Was the gradual day
Weakening the will
Leaking the brightness away,
The lack of good to touch,
The fading of body and soul
—Smoke before wind,
Corrupt, unsubstantial.

The wearing of Time,
And watching of cripples pass
With limbs shaped like questions
In their odd twist,
The pulverous grief
Melting the bones with pity,
The sick falling from earth—
These, I could not foresee.

Expecting always
Some brightness to hold in trust,
Some final innocence
Exempt from dust,
That, hanging solid,
Would dangle through all,
Like the created poem,
Or faceted crystal.

the-trench-by-otto-dix-1923

La guerra (1923), Otto Dix

•Stephen Spender. New Collected Poems. London: Faber & Faber, 2004.

The Worlds of Stephen Spender

 

 

Tres poemas de Robert Hillyer (1895-1961)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Abril, 2020

Nocturno

Si el profundo bosque está encantado, yo
soy el fantasma; no los altos árboles
ni la blanca luz de la luna que cae sesgada como la lluvia,
colmando los huecos con brillantes charcos de plata.

El largo silbato de un tren serpentea en torno a la colina,
ahora agudo, ahora lejano.
Dime, ¿de qué oscura y humeante terminal
sale un tren para ayer?

O, ya que nuestros espíritus se quitan y se ponen
su carne como los viajeros sus abrigos, oh dime dónde,
en qué época y a qué país llegarás,
que quizá te encuentre ahí.

§

Nocturne

If the deep wood is haunted, it is I
Who am the ghost; not the tall trees
Nor the white moonlight slanting down like rain,
Filling the hollows with bright pools of silver.

A long train whistle serpentines around the hill
Now shrill, now far away.
Tell me, from what dark smoky terminal
What train sets out for yesterday?

Or, since our spirits take off and resume
Their flesh as travelers their cloaks, O tell me where,
In what age and what country you will come,
That I may meet you there.


Niebla

¿Dónde termina el mar y comienza el cielo?
Nos sumergimos en un azul para el que no existe palabra.
Dos velas, del color de la niebla, deambulan en el tenue
espejismo del océano.
No se oye el sonido del viento, ni de la ola, ni del ave.
No hay movimiento,
salvo la variación de la neblina que se revuelve y se alza,
mostrando detrás de las frágiles velas una tercera
que luego se vuelve a borrar.

Una ráfaga, el rocío de la lluvia,
el agua apacible se quiebra en nerviosos círculos.
En algún lugar canta la lúgubre campana de una boya,
atenuada al principio, luego clara,
su monotonía es gris, húmeda.

Los muertos están aquí.
No estamos tan solos.

§

Fog

Where does the sea end and the sky begin?
We sink in blue for which there is no word.
Two sails, fog-coloured, loiter on the thin
Mirage of ocean.
There is no sound of wind, nor wave, nor bird,
Nor any motion.
Except the shifting mists that turn and lift,
Showing behind the two limp sails a third,
Then blotting it again.

A gust, a spattering of rain,
The lazy water breaks in nervous rings.
Somewhere a bleak bell buoy sings,
Muffled at first, then clear,
Its wet, grey monotone.

The dead are here.
We are not quite alone.


Un recuerdo

Lanzábamos piedras planas sobre el oscuro estanque—
una de las tuyas dio nueve saltos antes de hundirse—
miramos las ondas extenderse, una tras otra,
hasta que los círculos se rompieron contra la ribera.
Estuvimos jugando hasta que el sol se puso y la húmeda
niebla, cargada del acre olor del helecho,
se levantó desde los juncos y nos advirtió regresar.

De vidas que se cruzan y siguen sus caminos
para al final perderse solas en las costas
del silencio, ahora nuestras breves horas de juego
parecen un símbolo: el brillante recuerdo rodeado
de un bosque profundo e impasible, condensado
en un destello, en una escena fragmentada
que salta la superficie que media entre los años.

Desde aquella tarde pasó aún una década
antes de que fueras a morir en la primera guerra;
pero en lo profundo de mí se ha asido el recuerdo
por más de cincuenta años, como un capullo cerrado
que se abre de súbito para alzar el vuelo, planeando
hacia este momento perdido en un tiempo más allá
de dos niños que lanzan piedras sobre el estanque.

§

A Memory

Skipping flat pebbles over the dark pond—
One of yours flipped nine times before it sank—
We watched the ripples spread, round after round,
Until the circles broke against the bank.
We played until the sun set, and the dank
Mist, heavy with the spicy smell of fern,
Rose from the reeds and warned us to return.

Of lives that intersect, then go their way,
At last to lose themselves alone against
The shores of silence, our brief hours of play
Seem now the symbol: the bright memory fenced
With deep, oblivious forest, and condensed
Into one flash, one fragmentary scene
That skips the surface of the years between.

You had a decade left that afternoon
Before you were to die in the first war;
But deep within me, like a sealed cocoon,
The memory clung, for fifty years and more,
To open for one sudden flight and soar
Into this moment lost in time beyond
Two small boys skipping pebbles over the pond.

Pond at Dusk-Alexey Savrasov

The Pond at Dusk (1897), Alexey Savrasov

∗Robert Hillyer. Collected Poems. Knopf: New York, 1961.

Breve biografía y otros poemas de Robert Hillyer

 

Cuatro poemas de Mark Strand (1934-2014)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Abril, 2020

Dejar las cosas intactas

En un campo
soy la ausencia
del campo.
Siempre
sucede así.
Donde sea que esté
soy lo que falta.

Cuando camino
parto el aire
y siempre
el aire llega
a colmar los espacios
donde mi cuerpo ha estado.

Todos tenemos razones
para movernos.
Yo me muevo
para dejar las cosas intactas.

§

Keeping Things Whole∗

In a field
I am the absence
of field.
This is
always the case.
Wherever I am
I am what is missing.

When I walk
I part the air
and always
the air moves in
to fill the spaces
where my body’s been.

We all have reasons
for moving.
I move
to keep things whole.


La predicción

Esa noche la luna flotaba sobre el estanque,
convirtiendo el agua en leche, y bajo
las ramas de los árboles, los azules árboles,
caminaba una joven mujer, y por un instante

el futuro la alcanzó:
lluvia cayendo sobre la tumba de su esposo, lluvia cayendo
sobre el jardín de sus hijos, su propia boca
colmada de aire frío, extraños mudándose a su casa,

un hombre en su cuarto escribiendo un poema, la luna cayendo al interior,
una mujer paseando bajo sus árboles, pensando en la muerte,
pensando en él pensando en ella, y el viento se levanta
llevándose la luna, dejando el papel oscuro.

   §

The Prediction∗

That night the moon drifted over the pond,
turning the water to milk, and under
the boughs of the trees, the blue trees,
a young woman walked, and for an instant

the future came to her:
rain falling on her husband’s grave, rain falling
on the lawns of her children, her own mouth
filling with cold air, strangers moving into her house,

a man in her room writing a poem, the moon drifting into it,
a woman strolling under its trees, thinking of death,
thinking of him thinking of her, and the wind rising
and taking the moon and leaving the paper dark.


Yo fui un explorador polar

Yo fui un explorador polar en mi juventud
y pasé incontables horas y noches congelándome
en un lugar vacío y luego en otro. Con el tiempo,
renuncié a mis viajes y me quedé en casa,
y dentro de mí creció un súbito exceso de deseo,
como si un brillante flujo de luz de los que uno ve
dentro de un diamante me hubiera atravesado.
Llené página tras página con las visiones que había presenciado:
crujientes mares de hielo compacto, glaciares gigantes, la blancura
de los icebergs, sacudida por el viento. Luego, sin nada más qué decir,
me detuve y puse mi mirada en lo inmediato. Casi al instante,
un hombre de abrigo negro y sombrero de ala ancha
apareció bajo los árboles en frente de mi casa.
Su mirada directa y su forma de pararse,
sin variar su postura, dejando los brazos caer
a sus costados, me hicieron pensar que lo conocía.
Pero al levantar mi mano para saludarlo,
él dio un paso atrás, se alejó y comenzó a desvanecerse
como se desvanece el deseo, hasta que nada quedó de él.

§

I Had Been A Polar Explorer∗

I had been a polar explorer in my youth
and spent countless days and nights freezing
in one blank place and then another. Eventually,
I quit my travels and stayed at home,
and there grew within me a sudden excess of desire,
as if a brilliant stream of light of the sort one sees
within a diamond were passing through me.
I filled page after page with visions of what I had witnessed—
groaning seas of pack ice, giant glaciers, and the windswept white
of icebergs. Then, with nothing more to say, I stopped
and turned my sights on what was near. Almost at once,
a man wearing a dark coat and broad-brimmed hat
appeared under the trees in front of my house.
The way he stared straight ahead and stood,
not shifting his weight, letting his arms hang down
at his side, made me think that I knew him.
But when I raised my hand to say hello,
he took a step back, turned away, and started to fade
as longing fades until nothing is left of it.


La colina

He llegado hasta aquí con mis propias piernas,
perdiendo el autobús, perdiendo los taxis,
siempre subiendo. Un pie delante del otro,
así es como lo hago.

No me molesta la continua pendiente de la colina.
Hierba al lado del camino, un árbol sacudiendo
sus negras hojas. ¿Y qué?
Entre más camino, más lejos estoy de todo.

Un pie delante del otro. Pasan las horas.
Un pie delante del otro. Pasan los años.
Los colores de la llegada se diluyen.
Así es como lo hago.

§

The Hill∗

I have come this far on my own legs,
missing the bus, missing taxis,
climbing always. One foot in front of the other,
that is the way I do it.

It does not bother me, the way the hill goes on.
Grass beside the road, a tree rattling
its black leaves. So what?
The longer I walk, the farther I am from everything.

One foot in front of the other. The hours pass.
One foot in front of the other. The years pass.
The colors of arrival fade.
That is the way I do it.

Evening Glow-Inness

Evening Glow (1883), George Inness

∗Mark Strand, Collected Poems. Knopf: New York, 2016.

Mark Strand leyendo su poesía (a partir del minuto 24:45)

Tres poemas de Kenneth Rexroth (1905-1982)

Versiones de Alejandro Bajarlia
Abril, 2020

Educación

Ahora hacia la ladera
adosada con piedra caliza derruida,
donde hace mucho había viñedos,
el atardecer llega fresco y violeta
bajo los olivos y sólo
las flores del almendro y las primeras estrellas
están encendidas. Tu mano fina y esbelta
como un huso de luz
se mueve mientras hablas, como si
dirigieras una música lenta.
¿De qué hablas?
Me estás explicando todo:
la arboleda de olivos abandonada,
los muros más antiguos que los romanos,
el florecer de los almendros,
y el crepúsculo oscureciendo
en torno a las estrellas, en torno
a tus labios que hablan y al movimiento de tu mano.

§

Education∗

Now to the dry hillside
Terraced with crumbling limestone,
Where there were vineyards log ago,
Evening comes cool and violet
Under the olive trees, and only
The almond blossoms and the first stars
Are alight. Your fine lean hand
Like a spindle of light
Moves as you talk, as if
You were conducting a slow music.
What are you talking about?
You are explaining everything to me
The abandoned olive grove,
The walls older than the Romans,
The flowering almond tree,
And the twilight darkening
Around the stars and around
Your speaking lips and moving hand.


Los malos tiempos

El verano de 1918
leí La jungla y La búsqueda
magnífica. Ese otoño
murió mi padre y mi tía
me llevó a vivir a Chicago.
Lo primero que hice fue tomar
un tranvía hacia los corrales.
Bajo aquella tarde invernal,
cruda y fétida, caminé
sobre la nieve sucia a través de
escuálidas calles, mirando con timidez
los rostros de la gente, aquellos
que estaban en casa durante el día.
Rostros corrompidos y exhaustos,
mentes hambrientas y saqueadas, rostros
semejantes a los de ancianos
y locos en las salas de hospitales
de caridad. Rostros predadores
de niños pequeños. Y luego,
conforme el turbio ocaso oscurecía
bajo las verdes lámparas de gas,
los rostros de hombres que volvían
a casa del trabajo, algunos aún vivos
con el último pulso de la esperanza o del valor,
algunos ladinos y amargados, otros listos
o tontos, muchos de ellos ya
rotos y vacíos, sin más vida
que el cegador cansancio, peor
que el de un animal agotado.
Por la calle se desangraban
los olores rancios de miles
de cenas de papas y coles fritas.
Me sentí mareado y enfermo, y desde
mi tristeza sentí que crecía
una terrible furia, y desde
la furia una promesa absoluta.
Hoy en día la maldad es limpia
y próspera, pero está
en todas partes, no tienes que
tomar un tranvía para hallarla,
y es la misma maldad.
Y la tristeza, la furia
y la promesa son las mismas.

§

The Bad Old Days∗

The summer of nineteen eighteen
I read The Jungle and The
Research Magnificent. That fall
My father died and my aunt
Took me to Chicago to live.
The first thing I did was to take
A streetcar to the stockyards.
In the winter afternoon
Gritty and fetid, I walked
Through the filthy snow, through the
Squalid streets, looking shyly
Into the people’s faces,
Those who were home in the daytime.
Debauched and exhausted faces,
Starved and looted brains, faces
Like the faces in the senile
And insane wards of charity
Hospitals. Predatory
Faces of little children.
Then as the soiled twilight darkened,
Under the green gas lamps, and the
Sputtering purple arc lamps,
The faces of the men coming
Home from work, some still alive with
The last pulse of hope or courage,
Some sly and bitter, some smart and
Silly, most of them already
Broken and empty, no life,
Only blinding tiredness, worse
Than any tired animal.
The sour smells of a thousand
Suppers of fried potatoes and
Fried cabbage bled into the street.
I was giddy and sick, and out
Of my misery I felt rising
A terrible anger and out
Of the anger, an absolute vow.
Today the evil is clean
And prosperous, but it is
Everywhere, you don’t have to
Take a streetcar to find it,
And it is the same evil.
And the misery, and the
Anger, and the vow are the same.


Hojas que caen y la primera nevada

En los años por venir dirán:
“Cayeron como hojas
en el otoño de 1939”.
Noviembre ha llegado al bosque,
a los prados donde recogimos el ciclamen.
El año se disipa con la blanca escarcha
sobre el pardo junco de los prados brumosos,
donde las huellas del ciervo eran oscuras al amanecer.
El hielo se forma en las sombras;
arces desaliñados penden sobre el agua;
el oro profundo de la luz solar destella en el menguado arroyo.
Truchas somnolientas se mueven entre pilares marrones y dorados.
Las hojas amarillas del arce se arremolinan sobre ellas,
las relucientes hojas del álamo,
del olivo, las hojas aterciopeladas del aliso,
las hojas escarlatas del cerezo,
la más intensa de todas.

Por la tarde, finas láminas de nube
se mueven sobre las montañas;
las nubes de la tormenta las siguen;
cae una fina lluvia sin viento.
El bosque se colma de un silencio húmedo y resonante.
Cuando la lluvia se detiene, las nubes
se aferran a las cascadas, a los acantilados.
Al anochecer el viento varía;
la nieve cae con la puesta del sol.
Estamos parados bajo el crepúsculo de nieve
y vemos la luna alzarse en la grieta de una nube.
Entre los negros pinos reposan estrechas franjas de luz de luna,
refulgiendo con la nieve que flota.
Un búho ulula en el tamiz de la oscuridad.
La luna tiene el brillo de un glaciar.

§

Falling Leaves and Early Snow∗

In the years to come they will say,
“They fell like the leaves
In the autumn of nineteen thirty-nine.”
November has come to the forest,
To the meadows where we picked the cyclamen.
The year fades with the white frost
On the brown sedge in the hazy meadows,
Where the deer tracks were black in the morning.
Ice forms in the shadows;
Disheveled maples hang over the water;
Deep gold sunlight glistens on the shrunken stream.
Somnolent trout move through pillars of brown and gold.
The yellow maple leaves eddy above them,
The glittering leaves of the cottonwood,
The olive, velvety alder leaves,
The scarlet dogwood leaves,
Most poignant of all.

In the afternoon thin blades of cloud
Move over the mountains;
The storm clouds follow them;
Fine rain falls without wind.
The forest is filled with wet resonant silence.
When the rain pauses the clouds
Cling to the cliffs and the waterfalls.
In the evening the wind changes;
Snow falls in the sunset.
We stand in the snowy twilight
And watch the moon rise in a breach of cloud.
Between the black pines lie narrow bands of moonlight,
Glimmering with floating snow.
An owl cries in the sifting darkness.
The moon has a sheen like a glacier.

early snow in autumn-michael-handt

Michael Handt, Early Snow in Autumn.

∗Kenneth Rexroth, The Complete Poems of Kenneth Rexroth. Edited by Sam Hill & Bradford Morrow. Copper Canyon Press: Port Townsend, Washington, 2004.

Kenneth Rexroth Reading from His Poetry and Translations